¿Dolarizar sin equilibrar el valor del salario?

Opinión
Juan Barreto, director de The Daily Journal para Venezuela y América Latina

En los últimos días se ha hablado mucho sobre la dolarización. El diputado Antonio Ecarri lanzó esta propuesta, lo que provocó la molestia del presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez.

La dolarización es una política que han adoptado muy pocos países. En el mundo, como saben, hay 192 Estados reconocidos (193 si sumamos a Palestina), y apenas un puñado —que no llega a cinco países— ha asumido el dólar estadounidense como moneda oficial, además de los propios Estados Unidos por ser su divisa local.

Sin embargo, existen otras alternativas más allá de la dolarización formal que no se debaten. Por ejemplo, en Brasil funcionó la creación del real: una nueva moneda con paridad cambiaria frente al dólar que dio resultados durante mucho tiempo. Lo mismo ha ocurrido en otras latitudes.

Cabe preguntarse: ¿puede Venezuela implementar una política monetaria y cambiaria autónoma, o estamos condenados sin remedio a adoptar el dólar estadounidense como moneda de curso legal?

Es evidente que las viviendas y los vehículos se cotizan y venden en dólares; incluso el precio de una hamburguesa toma como referencia esta divisa. Aunque el pago se realice en bolívares mediante Cashea, Zelle o transferencias como el Pago Móvil, el costo real se fija según la tasa de cambio del día.

Si bien la dolarización puede ofrecer ventajas, también acarrea múltiples inconvenientes, entre ellos quedar a merced de los vaivenes y fluctuaciones de una moneda ajena. Algunos se preguntarán: «Si el dólar ya circula de facto, ¿por qué no formalizarlo?». Frente a esto, cabe otra interrogante: ¿qué ocurre si se dolariza la economía pero los sueldos se mantienen en los niveles actuales? Si desaparece el bolívar y el salario base de los trabajadores se convierte directamente a dólares, percibirían apenas unos 0,17 dólares, es decir, fracciones de centavo.

¿Representa esto una mejora para la clase obrera, los sectores medios, los empleados públicos, los docentes o el personal de salud? Pagar en dólares no soluciona las carencias en el bolsillo, la despensa o la nevera de los sectores productivos si no viene acompañado de una auténtica política de recuperación salarial y reconocimiento del trabajo digno.

Por lo tanto, no basta únicamente con dolarizar. Se requiere un plan económico y cambiario integral que coloque a las personas en el centro y priorice las necesidades de los sectores más vulnerables y trabajadores.

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