Como un Lamborghini que usan como carrito de supermercado

Opinión

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Ing. Roger J. Rivero R. – Así se sienten muchos profesionales talentosos en la Venezuela actual, donde muchas empresas aún están siendo manejadas con estilos de gerencia de los 70 y 80, pero quieren rendimientos de los años 2020.

Pero lo irónico es que piden expertos para cubrir plazas laborales y realmente quieren un público que les aplauda ideas poco prácticas e incluso riesgosas, que en muchas ocasiones se toman con malas visiones de futuro y con líneas de acción fuera de la actividad primaria y de la empresa u organización.

Entonces, como muestra la imagen de la portada, muchos profesionales nos sentimos como un Lamborghini, siendo usados como carrito de supermercado, una gran realidad y, en otros casos, triste, debido a la carencia de puestos de trabajo en empresas realmente productivas y a la falta de inversión, que generó las malas decisiones políticas de las dos últimas décadas en Venezuela.

Y este sentimiento también es palpable en buena parte del mundo, ya que en las Américas y en Europa se registró una considerable pausa en los ámbitos corporativo y empresarial.

Sí, es muy cierto que el nuevo uso de la IA es de gran ayuda, ya que prácticamente desde hace 2 años la vengo usando casi a diario donde laboro, y sé que del año pasado a este se han dado saltos gigantescos en su uso y que el aprendizaje que está recibiendo es enorme.

Ahora, lo positivo de esto es que esa imagen refleja un capital humano que Venezuela, como nación de gran magnitud, tiene en comparación con países hermanos, donde la masa profesional es muy grande y preparada, algo que muchas empresas, tanto en la línea petrolera como en servicios, construcción y tecnologías, podrán aprovechar al máximo en este campo de acciones casi vírgenes.

Porque prácticamente la nación volvió a quedar casi virgen en muchas líneas de acción laboral, al haber cerrado muchas empresas que ofrecían, con distintas opciones, servicios espaciales de diversa índole, que tuvieron que despedirse de Venezuela años atrás.

Y un ejemplo tangible de esto es que muchos venezolanos que han emigrado a diversos países en menos de 10 años han logrado asombrosos cambios y mejoras, y han posicionado empresas donde hoy en día hacen vida en las de mayor ganancia.

Esto aplica a muchas áreas, desde la medicina, la cultura, la comida, los deportes y los servicios, sólo que, de estas, a veces pasan desapercibidas porque se hace ver como talento “nacional” el motor impulsor.

Por allí, luego, hago un artículo al respecto con unos 12 ejemplos de estos venezolanos que apostaron por emigrar y que, desde cero, hoy en día están posicionados como marcas de referencia o se han sabido ganar a sus clientes en sus ciudades actuales.

Otro ejemplo es que, si con muchas cosas en contra hemos podido seguir avanzando, imaginen que será de Venezuela, sin bloqueos, sin limitaciones de comercio ni de exportación e importación, con la libertad de recibir a nuevos inversores y a empresas que deseen realizar actividades comerciales, de producción o de distribución dentro de la nación.

El regreso de empresas de la línea automotriz, de productos de higiene personal y de alimentación será de las primeras en ver ganancias muy rápido en la futura Venezuela, al posicionarse de nuevo y comenzar actividades en un suelo que pide a gritos inversiones y la oferta de productos y servicios.

Para un inversor visionario y arriesgado, este es el escenario perfecto para iniciar inversiones en las que los beneficios se verán rápidamente.

En salud, hay carencias; en líneas de vestimenta, hay carencias; en servicios eléctricos y de conectividad, hay carencias; en las formaciones profesionales, hay carencias; en la vialidad, hay carencias; en espacios deportivos y de entretenimiento, hay carencias, sobre todo en complejos habitacionales y áreas urbanas; ahí hay una gran carencia.

Y Venezuela, con sus riquezas y su capital humano, tiene cómo cubrir esas inversiones que se vayan dando, porque esta nación fue la puerta de entrada a Suramérica y todo apunta a que esa distinción se volverá a recuperar en pocos años.

Me despido por el momento, pero quien se sepa arriesgar a invertir en Venezuela no se arrepentirá.

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