Editorial | Citgo a salvo, buitres despechados

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Julio A. López, editor jefe. — Reuters es una de las mayores y más prestigiosas agencias de noticias internacionales del mundo. Fundada en Londres en 1851 por Paul Julius Reuter, actualmente forma parte de Thomson Reuters y mantiene una extensa red de periodistas y corresponsales que cubren acontecimientos políticos, económicos, financieros y empresariales en numerosos países. Sus contenidos constituyen una importante fuente de información para medios de comunicación, instituciones financieras, empresas y organizaciones de todo el mundo.

Desde Houston, uno de los principales centros mundiales de la industria energética, un equipo de periodistas de Reuters sigue muy de cerca todo lo relacionado con el petróleo y el gas. Sus reporteros mantienen contacto permanente con compañías, ejecutivos, operadores y fuentes del sector, por lo que normalmente manejan información de primera mano sobre los movimientos de la industria. Pero hasta los mejores se equivocan. Reuters también puede hacerlo y, en ocasiones, una información puede resultar imprecisa o los acontecimientos posteriores pueden demostrar que una conclusión fue equivocada.

La semana pasada, Reuters informó que la junta directiva de Citgo sería removida. La noticia se difundió rápidamente por todo el mundo y numerosos medios de comunicación la reprodujeron. A nosotros nos encendieron todas las alarmas y denunciamos lo que considerábamos un nuevo intento de políticos disfrazados de aves de carroña para acercarse a un botín que, durante demasiado tiempo, muchos han querido repartirse.

Numerosos petroleros se comunicaron con nosotros ante la alarma provocada por los movimientos en torno a Citgo. El veterano petrolero Ramón Castro, como muchos otros, nos contactó y, juntos, alzamos la voz. Tal vez alguien la escuchó en Washington. Lo cierto es que ocurrió lo que habíamos advertido: una decisión de esa naturaleza no podía ejecutarse sin las autorizaciones correspondientes de Estados Unidos, y la intervención de la OFAC frenó los intentos de cambiar la junta directiva de Citgo.

Nosotros nos equivocamos, y mucho. No tenemos problema alguno en reconocerlo cuando sucede. Pero esta vez tuvimos razón: considerábamos absolutamente inoportuno introducir cambios en la conducción de Citgo cuando la empresa presentaba sólidos resultados operativos y financieros. Gracias a Dios, esta vez Reuters se equivocó y nosotros acertamos.

Y no lo decimos con alegría porque Reuters haya fallado. Preferimos que una agencia de su prestigio acierte siempre. Lo celebramos porque en esta ocasión el error significa algo mucho más importante: Citgo quedó a salvo y los buitres, por ahora, quedaron despechados.

Citgo no es cualquier empresa petrolera. Es uno de los activos estratégicos más importantes de Venezuela y, hoy más que nunca, puede convertirse en una pieza fundamental del engranaje que el país necesitará para reconstruir, modernizar y fortalecer su industria petrolera.

Por eso, Citgo necesita tecnócratas trabajando a toda máquina, no políticos revoloteando a su alrededor, esperando que aparezca el próximo botín.

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