The Daily Journal – Los precios del petróleo cerraron este viernes 18 de septiembre con una ligera caída, aunque se mantuvieron por encima de los 100 dólares por barril, en una jornada marcada por la cautela ante los riesgos de oferta global.
Durante la sesión, el crudo Brent, de referencia mundial, abrió en 104,10 dólares por barril y cerró en 103,87 dólares, lo que representa un descenso del 0,91%. Por su parte, el West Texas Intermediate (WTI), de referencia en Estados Unidos, abrió en 101,05 dólares y finalizó en 100,30 dólares, con una caída del 1,58%. La mezcla mexicana de crudo, en tanto, cerró en 103,55 dólares por barril, con una baja del 1,17% respecto al cierre anterior.
El balance semanal deja un resultado mixto: mientras el Brent acumuló una pérdida del 0,70%, el WTI registró un ligero avance del 0,25%. Esta divergencia refleja un mercado que, aunque sigue presionado por las tensiones geopolíticas, ha encontrado cierto alivio en la oferta.
Los eventos que influyeron en el cierre de la jornada se centraron en las decisiones de Arabia Saudita. El país informó que planea restaurar pronto el oleoducto Este-Oeste —una ruta clave para evitar el estrecho de Ormuz—, lo que inicialmente moderó los temores de escasez.
Sin embargo, la petrolera estatal Saudi Aramco comunicó a al menos dos refinerías europeas que no recibirán crudo el próximo mes, compensando en parte ese alivio. Además, los estrategas de J.P. Morgan señalaron que los flujos de petróleo en la región se han mantenido «sorprendentemente fuertes», con un aumento del tráfico en el estrecho de Ormuz, especialmente desde Arabia Saudita.
No obstante, persiste la incertidumbre sobre la sostenibilidad de estos flujos, dado que el oleoducto Este-Oeste fue dañado por ataques con drones y su capacidad de transporte es de hasta 7 millones de barriles diarios.
En el frente de los inventarios, la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) reportó que las reservas comerciales de crudo disminuyeron en 640.000 barriles durante la semana que finalizó el 11 de septiembre, una cifra inferior a la esperada por el mercado, mientras que las existencias de gasolina y destilados aumentaron.
Este dato, junto con las señales de una demanda más débil por parte de las refinerías chinas, contribuyó a la presión bajista sobre los precios.
