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Julio A. López, editor jefe. – El estrecho de Ormuz atraviesa uno de sus momentos más críticos desde que comenzó el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán a fines de febrero. Según datos preliminares de seguimiento marítimo citados por Reuters, apenas dos buques de commodities cruzaron el estrecho el lunes, frente a los diez que lo hicieron el domingo, una caída abrupta que refleja el temor creciente entre navieras y aseguradoras. Antes de que estallara el conflicto, por esta vía pasaban en promedio 125 grandes buques comerciales al día —entre petroleros, gaseros, graneleros y portacontenedores—, responsables de cerca del 20% del suministro diario mundial de crudo y de gas natural licuado.
La escalada de la violencia contra el tráfico marítimo no da tregua. La firma de inteligencia naval Marisks Intelligence reportó dos nuevos ataques en apenas 48 horas: el petrolero LR Stephanie, con bandera de la Isla de Man y gestionado por Universal Tanker Corp, fue alcanzado por un proyectil no identificado el lunes mientras ingresaba al estrecho, dejando a dos tripulantes con heridas leves. Un día antes, el domingo, el buque gasero Al Maryah, con bandera liberiana y operado por ADNOC Logistics & Services, fue presuntamente impactado por un dron mientras navegaba hacia el este, fuera del estrecho; sus 19 tripulantes, incluidos nueve indios, resultaron ilesos y la nave logró anclar de forma segura en Khor Fakkan, en los Emiratos Árabes Unidos. Ninguna de las dos empresas navieras confirmó detalles operativos ante la consulta de Reuters.
Ambos incidentes se suman a al menos tres ataques previos registrados entre el 17 y el 18 de septiembre, entre ellos uno que perforó el casco de un petrolero con bandera de las Islas Marshall y provocó un incendio controlado sin heridos.
El encarecimiento del transporte también golpea a los productores. Irak, segundo mayor productor de la OPEP, denunció que el costo de transportar su crudo se disparó de 26 a 37 dólares por barril, lo que representa un salto de aproximadamente 42%. Bagdad atribuyó parte del alza a una supuesta compra saudí de 25 buques petroleros por 4.500 millones de dólares, una versión que Arabia Saudita negó expresamente y señaló, en cambio, que el encarecimiento responde a la guerra y a las restricciones de navegación en el Estrecho de Ormuz. El aumento del costo está confirmado, pero la explicación iraquí sobre la compra de esos buques sigue sin verificarse.
En contraste, el estrecho de Bab el-Mandeb, en el mar Rojo, se mantiene operativo: Reuters contabilizó 26 cruces el lunes, sin evidencia de un cierre generalizado. Aun así, la preocupación por la seguridad marítima sigue siendo predominantemente militar. El G7 exigió este martes el cese inmediato de los ataques hutíes contra la navegación comercial, mientras que tanto Arabia Saudita como Rusia reclamaron garantías de tránsito seguro en Bab el-Mandeb y en el Estrecho de Ormuz.
En medio de esta tensión, el petróleo osciló nuevamente cerca de la barrera psicológica de los 100 dólares: el Brent se ubicó en 99,92 dólares y el WTI en 95,33 dólares, mínimos de aproximadamente dos semanas, impulsados por expectativas de una eventual mejora en los suministros procedentes del Golfo. Con el tráfico comercial reducido a su mínima expresión y ataques que se repiten casi a diario, la ruta que transporta una quinta parte del petróleo mundial sigue siendo el epicentro de la incertidumbre energética global.
