Operar el Puerto de Jose: negocio que moverá cientos de millones

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Julio A. López, editor jefe.– El valor económico del Puerto de Jose no depende únicamente de la cantidad de petróleo que Venezuela pueda producir. Cada barril que atraviesa una terminal petrolera puede generar ingresos por recepción, almacenamiento, movimiento interno, uso de tuberías, carga de tanqueros y servicios auxiliares. Por eso, cuando la producción venezolana vuelva a crecer de manera significativa, la infraestructura de exportación podría convertirse en uno de los negocios estratégicos de la nueva etapa petrolera.

Una forma sencilla de dimensionarlo consiste en comenzar por el throughput fee: la tarifa que cobra el operador por cada barril procesado en la terminal.

Contratos públicos de terminales petroleras registrados ante la SEC estadounidense muestran tarifas muy distintas según la infraestructura y los servicios incluidos. Existen acuerdos de aproximadamente US$0,40, US$0,50, US$0,55, US$1,00 e incluso superiores por barril. Algunos contratos reducen la tarifa marginal cuando los volúmenes superan ciertos niveles.

Jose no tiene publicada una estructura tarifaria comparable que permita determinar cuánto podría cobrar un operador futuro. Sin embargo, esas referencias permiten construir escenarios ilustrativos.

Si el complejo movilizara un millón de barriles diarios, procesaría aproximadamente 365 millones de barriles al año. Aplicando únicamente una tarifa hipotética de US$0,50 por barril, el throughput generaría unos US$182,5 millones anuales de ingresos brutos.

Con una tarifa de US$1 por barril, la cifra ascendería a US$365 millones anuales.

Pero el verdadero potencial económico se manifiesta cuando el volumen aumenta. Si en algún momento Jose tuviera infraestructura suficiente para manejar tres millones de barriles diarios, equivalentes a 1.095 millones de barriles al año, una tarifa promedio de US$0,50 representaría alrededor de US$547,5 millones al año. A US$1 por barril, serían aproximadamente US$1.095 millones anuales.

Estas cifras corresponden exclusivamente a ingresos brutos hipotéticos derivados del movimiento de petróleo. No representan utilidades ni una proyección financiera de Jose, porque habría que descontar costos operativos, de mantenimiento, de personal, de energía, de seguros, de inversiones, de financiamiento, de impuestos y demás obligaciones.

Y tampoco incluyen otras fuentes potenciales de ingresos.

Los operadores internacionales de terminales cobran adicionalmente por el almacenamiento y la reserva de capacidad. Los contratos públicos muestran que los clientes pueden pagar mensualmente por la capacidad reservada de los tanques, independientemente del volumen efectivamente almacenado.

A ello pueden sumarse servicios de atraque, carga y descarga, utilización de oleoductos, transferencia entre tanques, calentamiento, mezcla de diferentes crudos, muestreo, manejo de productos y otros servicios auxiliares. Algunos contratos agrupan varios de esos conceptos en una sola tarifa; otros los facturan por separado.

Existe, además, una característica financiera particularmente atractiva: los Minimum Throughput Commitments (compromisos mínimos de volumen). Bajo este modelo, una petrolera se compromete contractualmente a mover una cantidad determinada de barriles y, si no utiliza por completo esa capacidad, puede tener que pagar igualmente una parte o la totalidad del compromiso. Es una estructura ampliamente utilizada por operadores de terminales para obtener flujos de caja relativamente previsibles.

Esto podría resultar especialmente importante para financiar la modernización de Jose. Contratos de largo plazo respaldados por varias petroleras podrían convertir parte de la capacidad futura de la terminal en flujos contractuales capaces de respaldar deuda e inversión.

El salto de uno a tres millones de barriles diarios permite comprender la magnitud del negocio. Si, además, el operador participa en el almacenamiento, las tuberías y los servicios portuarios, el valor económico potencial aumenta.

Por eso, en una Venezuela que aspire nuevamente a producir dos, tres o más millones de barriles diarios, el negocio no estará solamente bajo tierra.

También estará en los tanques que almacenen ese petróleo, en las tuberías que lo transporten, en los muelles que reciban los buques y, finalmente, en la infraestructura capaz de colocar cada barril en un tanquero.

Producir el petróleo genera riqueza. Pero controlar de manera eficiente la infraestructura que facilita su exportación también constituye un enorme negocio.

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