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Julio A. López, editor jefe.- La crisis petrolera en Arabia Saudita entra en una nueva fase: mientras el reino reactiva parte de sus exportaciones a través de una ruta alternativa, Europa sigue fuera del mapa de suministro. Saudi Aramco notificó a varios clientes refinadores europeos que no recibirán crudo bajo sus contratos de largo plazo durante octubre, luego de que un ataque con drones el 10 de septiembre dejó fuera de servicio el oleoducto East-West, la arteria que conecta los yacimientos del este del país con la terminal de exportación de Yanbu, en el Mar Rojo.
Desde el 11 de septiembre, ningún cargamento ha salido de Yanbu y las reservas de la terminal apenas alcanzarían para cubrir entre tres y cinco días de operación normal. Para compensar la pérdida de esa vía, Aramco activó una ruta de emergencia: bombea crudo hacia su terminal de Ras Tanura, en el Golfo Pérsico, lo transporta en buques más pequeños hasta el golfo de Omán y allí lo transfiere, barco a barco, a petroleros de mayor tamaño frente a la costa de Sohar. A través de este esquema, la petrolera ya cargó cerca de 60 millones de barriles con destino a septiembre y octubre, la mayoría de ellos rumbo a refinadores de China y de Corea del Sur. Gracias a esta maniobra, las exportaciones saudíes por el Golfo se recuperaron hasta un rango de 1 a 1,5 millones de barriles diarios, similar a los niveles de agosto.
El problema es que esa ruta de emergencia prioriza Asia, no Europa. Los cargamentos que salen por Ormuz y se transfieren en Omán terminan mayormente en manos de compradores asiáticos, mientras que el continente europeo, que dependía de Yanbu para recibir crudo sin cruzar el estrecho de Ormuz, queda sin una alternativa equivalente. Algunas fuentes del mercado, citadas por operadores del sector, incluso advierten que Europa podría no recibir cargamentos saudíes hasta noviembre.
La tensión no da tregua: en la noche del 18 al 19 de septiembre, los hutíes de Yemen reivindicaron nuevos ataques con misiles crucero, balísticos y drones contra Riad y contra instalaciones de Aramco en Yanbu, justo en el punto donde termina el oleoducto East-West. El misil dirigido a Riad fue interceptado y Arabia Saudita reportó que no hubo daños ni víctimas en ninguno de los dos ataques, pero el episodio confirma que la infraestructura saudí sigue bajo amenaza activa mientras se intenta repararla.
La firma de análisis Kpler estima que Aramco apenas lograría restablecer cerca de la mitad de la capacidad de exportación por Yanbu en un mes, mediante una ruta alternativa (bypass) que evita las secciones dañadas del ducto. El daño actual es considerablemente mayor que el de un ataque similar ocurrido en abril, que afectó una sola estación de bombeo y se reparó en tres días; esta vez, varias estaciones quedaron inhabilitadas, aunque el ducto en sí permanece en gran parte intacto.
En medio de este vaivén, los precios reflejan la incertidumbre: el Brent llegó a superar los 130 dólares por barril en el mercado físico europeo días atrás, mientras que los futuros cotizaron con fuerte volatilidad entre 100 y 108 dólares. El lunes, el crudo cedió hasta 100,90 dólares, en parte por el alivio que representó el repunte de las exportaciones saudíes vía Ras Tanura-Sohar, aunque los operadores advierten que esa mejora beneficia principalmente a Asia y no resuelve el desabasto en Europa.
Polonia sigue siendo uno de los países más golpeados: Orlen, que depende de Aramco para cerca del 40% del crudo que procesan sus refinerías en Polonia, Lituania y República Checa, ya lanzó más de diez licitaciones para asegurar cargamentos de reemplazo, comprando crudos del mar del Norte como Grane, Johan Sverdrup y Johan Castberg, además de explorar ofertas de WTI Midland estadounidense y de crudo CPC de Kazajistán. Con el conflicto sin señales claras de resolución y la amenaza hutí persistente sobre Yanbu, el mercado europeo enfrenta semanas adicionales de escasez justo antes de que arranque la temporada invernal de mayor demanda.
