Washington redefine la OTAN mientras Europa teme quedarse sola frente a Rusia
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The Daily Journal.— La administración de Donald Trump habría comenzado a ejecutar uno de los cambios estratégicos más profundos dentro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) desde el final de la Guerra Fría: la reducción progresiva de las capacidades militares estadounidenses asignadas a Europa.
EE.UU. ha informado a los países socios sobre sus planes de reducción de las armas a su disposición para la Alianza Atlántica.
De acuerdo con reportes publicados por el semanario alemán Der Spiegel y diversas filtraciones diplomáticas europeas, Washington comunicó a varios aliados de la OTAN que disminuirá significativamente el número de bombarderos estratégicos, cazas, destructores, submarinos y plataformas de inteligencia desplegadas o disponibles para la defensa europea.
La decisión no surge de forma improvisada. Desde 2023, altos funcionarios del Pentágono y estrategas cercanos al Departamento de Defensa habían advertido de que Estados Unidos debía priorizar el Indo-Pacífico y la contención de China frente al frente europeo. El creciente poder militar chino, la presión sobre Taiwán y la expansión naval de Pekín obligan a Washington a redistribuir sus recursos militares a nivel global.
Según la información disponible hasta ahora, la reducción incluiría hasta la mitad de los bombarderos estratégicos estadounidenses asignados a la OTAN, un tercio de los cazas desplegados en Europa y una drástica disminución de los submarinos y los drones de reconocimiento. También se contempla reducir la presencia naval estadounidense en el Atlántico y el Mediterráneo.
El impacto para Europa sería enorme
Actualmente, Estados Unidos constituye la verdadera columna vertebral militar de la OTAN. Washington aporta gran parte de la inteligencia satelital, la capacidad de mando conjunto, la defensa antimisiles, la logística aérea, los aviones cisterna y la capacidad nuclear táctica, lo que permite a la alianza operar de manera coordinada.
Sin esos recursos, Europa enfrentaría enormes dificultades para sustituir rápidamente las capacidades estadounidenses. Alemania, Francia, Italia y España poseen fuerzas armadas modernas, pero ninguna cuenta con un sistema equivalente al poder de proyección global norteamericano. Europa carece de suficientes bombarderos estratégicos, tiene limitaciones en aviones cisterna, menor capacidad satelital militar y una industria de drones todavía rezagada frente a la estadounidense.
Las preocupaciones son particularmente intensas en Europa del Este. Polonia y los países bálticos consideran que cualquier debilitamiento de la presencia militar norteamericana podría alterar el equilibrio de disuasión frente a Rusia. Diplomáticos europeos temen que Moscú interprete la transición como una oportunidad estratégica mientras la OTAN se reorganiza internamente.
La situación también coincide con fuertes tensiones dentro de la alianza. Durante reuniones recientes en Suecia y Bruselas, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, habría reiterado el malestar de Washington ante lo que considera una contribución militar europea insuficiente, especialmente en medio del conflicto con Irán y de la creciente presión global sobre las fuerzas armadas estadounidenses.
Mientras tanto, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, intentó reducir la alarma pública afirmando que el proceso “no representa una sorpresa” y que la alianza ya discutía desde hace años la necesidad de que Europa asumiera mayores responsabilidades defensivas.
Sin embargo, detrás de los comunicados diplomáticos, la realidad estratégica parece mucho más profunda: Estados Unidos estaría comenzando una transición histórica desde una arquitectura centrada en Europa hacia una doctrina militar enfocada prioritariamente en Asia y el Pacífico.
