Una joven madre con su esposo e hija recibió en Chacao a sus padres y hermana que lograron salvarse del terremoto en La Guaira.
José Gregorio Yépez
Ella no sabía de su papá, su mamá y su hermana. La tierra tembló, se hizo terremoto y su cabeza, después de saber que estaban bien su hija y su esposo se conectó con su familia en La Guaira.
La conversación fue el 26 de junio a eso de las dos de la tarde en la Plaza Bolívar de Chacao. Ella se llama Gabriela Rodríguez.
“Con mi esposo y con mi hija vivimos en Chacao, cerquita de aquí de la plaza, una cuadra más arriba. Sentimos el terremoto, fue muy traumático. De hecho, yo no he querido dormir en la casa ni nada. Estamos entre la carpa donde están mis padres y durmiendo en nuestro carro también. En nuestro apartamento, que es pequeño, me tocó recibir a mis padres y a mi hermana menor que vienen de La Guaira, exactamente de Playa Grande”, nos relata Gabriela.
Cuenta que ellos estaban en uno de los edificios que están en las inmediaciones del Hotel Marriott y fue de los pocos que no se derrumbó con el terremoto.
“Obviamente toda la estructura se comprometió, cayeron las paredes, cayó todo. Fue pérdida total el edificio. El edificio está declarado como inhabitable”, nos relata con el dolor de quien conoce el esfuerzo de su padre por conseguir un techo para la familia .

─ ¿Qué edad tienen sus padres?
─ Mis padres tienen 64 años ambos. Mi hermana es cadete de la Marina Mercante. Ella se encontraba en Punto Fijo haciendo pasantías y en esta semana, exactamente el martes, había sido desembarcada. Iba a estar dos semanas en tierra y le tocaba regresarse. Justamente ella llegó el 24 a la casa.
─¿Y cómo dio con sus padres? ¿Cómo logró conversar con ellos? ¿Cómo los ubicó?
─Eso fue un proceso bastante traumático porque las primeras cuatro horas del temblor estando aquí en Chacao, nadie, absolutamente nadie, podía saber de nadie. No tenía contacto con La Guaira… nadie. O sea, todo el mundo decía lo que pasó en Yaracuy, lo que pasó en Maracay y lo que pasó en La Victoria, pero nadie sabía de La Guaira.
“Cuatro horas después en las redes aparece el primer video y uno de los edificios que estaba cerca de ellos al final de Playa Grande, lo veo desplomarse por completo. Seguido de ello, veo un video que toman desde Marina Grande y salen todo los edificios cerca de ellos en el suelo. Ellos estaban en el mirador, al lado del Hotel Marriott y salían todos los edificios desplomados. Tuve que calmarme, poner en pausa y verificar con mis propios ojos: a no, el edificio seguía en pie”, relata Gabriela. Estuve horas sin saber de ellos, toda la noche.
─ ¿Cómo lograron salir?
─ Ellos vivían en un piso siete y cuando comienza el temblor ellos se ponen en la columna principal del apartamento. Mi mamá salió rodando y mi hermana también. De hecho mi hermana tiene una herida importante en la pierna que ya se la atendimos gracias a Dios. Les tocaron dos temblores y ya cuando se calmó un poco fue que lograron bajar, pero tuvieron que bajar entre los escombros porque las escaleras estaban totalmente colapsadas.
“Entre piso y piso fueron bajando entre los escombros y lograron llegar a la planta baja. Los vecinos de ese edificio gracias a Dios se salvaron porque el edificio no se desplomó, pero el edificio que ellos tenían en frente, a pocos metros y al lado izquierdo, todos se desplomaron por completo.
─¿Y la salida de La Guaira? ¿Cómo lograron rescatarlos? ¿Cómo hicieron para que estuvieran acá?
─Eso no fue tan traumático. Les costó un poco sacar el carro del estacionamiento por los escombros. La salida había quedado obstruida. Tuvieron que hacer como una especie de canal para poder pasar el carro por encima. Logran sacar el carro después de una noche traumática donde se quedaron alrededor escuchando a la gente buscando a sus muertos, rescatando a las personas, la gente en los escombros. Eh les costó un poco salir de Playa Grande.
Gabriela señala que tuvo que decirles: «Papá, vénganse a Chacao. aquí dentro de todo estamos bien, no te puedes quedar en La Guaira, porque La Guaira quedó sin luz, sin agua, sin conexión, nada. Logre a hablar con ellos fue como a las 10 de la mañana del 25 de junio, cuando llegó un vecino con una antena Starlink y puso el Wi-Fi gratuito para todo el mundo y fue que yo pude hablar con ellos, fue que bueno, pude respirar”.
“Después de que hablamos y coordinamos ellos sacaron el carro y fue un poco dificultosa la salida de Playa Grande debido al levantamiento de las vías, los edificios que están al borde de caerse en plena vía pública. Catia La Mar quedó desaparecida. Catia la Mar no existe. Ya después cuando lograron agarrar la Caracas-La Guaira, pudieron subir sin inconvenientes, pero están aquí con lo que salieron, no pudieron buscar nada”, señala Gabriela del estado de su familia.
─ ¿Qué piensan hacer? ¿Cuándo piensan volver a tu casa acá en el anexo? ¿Qué panorama se les dibuja?
─ Bueno, ahorita todos estamos en shock, porque mi papá tenía dos apartamentos que compró a lo largo de su vida. Dos apartamentos en La Guaira. Vivían principalmente en Playa Grande. Ambos quedaron destruidos. Están sin hogar, están en situación de damnificados. Por los momentos, este anexo es pequeñito, nos estamos arreglando ahí. Sin embargo, bueno, ahorita con el trauma nadie quiere dormir allá dentro.
Y allí dejamos a Gabriela con su esposo, la niña y su familia, esperando calmar el espíritu para tomar decisiones, pero con la vida en la mano.
