Irán ataca 85 objetivos de EE. UU. en el Golfo

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Julio A. López. — La confrontación entre Estados Unidos e Irán entró en una nueva y peligrosa fase después de que las fuerzas iraníes afirmaran haber atacado 85 instalaciones militares estadounidenses en Baréin y Kuwait, en represalia por los recientes bombardeos de Washington contra objetivos en el sur de Irán.

Según las actualizaciones publicadas por The New York Times, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán aseguró que la ofensiva alcanzó posiciones militares estadounidenses en ambos países del Golfo. Teherán también afirmó haber derribado un dron estadounidense MQ-9 durante los ataques.

La escalada ocurrió después de que Estados Unidos ejecutara ataques aéreos contra varios objetivos en territorio iraní y restableciera sanciones a las ventas de petróleo de Irán. El Pentágono sostuvo que sus operaciones militares respondieron a ataques iraníes contra tres buques comerciales en el estrecho de Ormuz, una acusación cuya responsabilidad Teherán no habría reivindicado públicamente, según la información difundida.

Kuwait activa sus defensas aéreas

El Ejército de Kuwait informó que sus sistemas de defensa aérea interceptaban misiles y drones hostiles, aunque inicialmente no precisó el origen de los ataques. La declaración confirmó que la nueva ronda de hostilidades ya había desbordado el territorio iraní y alcanzado directamente el espacio estratégico del Golfo.

La dimensión regional de la ofensiva eleva el riesgo para las instalaciones militares, la infraestructura energética y las rutas marítimas en una zona que concentra algunos de los activos petroleros y gasíferos más importantes del mundo.

Teherán amenaza con una “respuesta aplastante”

El Cuartel General Central Khatam al-Anbiya advirtió que Irán ofrecería una “respuesta aplastante” a los últimos ataques estadounidenses y calificó los bombardeos en el sur iraní de “acto abierto de agresión”.

La declaración iraní incluyó una advertencia especialmente relevante para los mercados energéticos: Teherán afirmó que no permitirá a Estados Unidos interferir en la administración del estrecho de Ormuz y sostuvo que la única ruta segura para buques comerciales y petroleros será la designada por la República Islámica.

Ese mensaje introduce una nueva variable de presión en la navegación internacional. Cualquier intento iraní de imponer unilateralmente corredores marítimos podría aumentar los riesgos para tanqueros, aseguradoras, navieras y operadores energéticos.

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