ExxonMobil apuesta todo por el gas de Guyana

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Julio A. López.— ExxonMobil da un nuevo paso en la transformación energética de Guyana al iniciar formalmente el desarrollo del yacimiento de gas Haimara, uno de los descubrimientos más importantes realizados en el Bloque Stabroek en los últimos años. La compañía ya presentó la documentación ambiental requerida ante las autoridades guyanesas, lo que activó el proceso que convertirá a Haimara en el noveno gran desarrollo energético del país.

La decisión confirma que Guyana no solo se consolida como una potencia petrolera emergente, sino también como futuro exportador de gas natural a gran escala.

El proyecto contempla la construcción de una nueva unidad flotante de producción, almacenamiento y descarga, diseñada específicamente para procesar gas y condensados provenientes de Haimara y de otros descubrimientos cercanos, como Bluefin y Hatchetfish. Se trata de una instalación de dimensiones comparables a las de las mayores plataformas flotantes actualmente operativas en la industria mundial.

Según los planes preliminares, la instalación tendrá capacidad para procesar entre 160.000 y 220.000 barriles diarios de condensado y entre 1.000 y 1.500 millones de pies cúbicos diarios de gas natural, cifras que la sitúan entre los proyectos offshore de gas más ambiciosos actualmente en desarrollo en el continente americano.

Una apuesta estratégica para la próxima década

El descubrimiento de Haimara se realizó en 2019, pero ExxonMobil concentró inicialmente sus recursos en acelerar los desarrollos petroleros que hoy han convertido a Guyana en uno de los productores de hidrocarburos de mayor crecimiento del mundo.

Ahora, con una producción nacional que supera los 900.000 barriles diarios y podría acercarse a 1,5 millones de barriles por día antes de finalizar la década, la compañía considera que ha llegado el momento de monetizar los enormes recursos gasíferos contenidos en el Bloque Stabroek.

La producción comercial de Haimara está prevista para el tercer trimestre de 2031, y el proyecto ha sido diseñado con una vida útil estimada de aproximadamente 30 años.

Para desarrollar el campo será necesario perforar entre 24 y 60 pozos de producción en aguas profundas, a profundidades cercanas a los 1.700 metros, además de construir una compleja red submarina de ductos, umbilicales y sistemas de transporte que conectarán los pozos con la nueva unidad flotante de producción, almacenamiento y descarga.

Guyana acelera su transformación energética

La magnitud del proyecto refleja la rapidez con la que Guyana se está convirtiendo en uno de los centros energéticos más importantes del hemisferio occidental.

Hace apenas una década el país prácticamente no producía petróleo. Hoy alberga uno de los desarrollos offshore más exitosos de la historia moderna de la industria petrolera.

El Bloque Stabroek, operado por ExxonMobil con una participación del 45%, junto con Chevron (30%) y la china CNOOC (25%), contiene recursos recuperables estimados en más de 11.000 millones de barriles equivalentes de petróleo, lo que lo convierte en uno de los descubrimientos más relevantes realizados en el mundo durante el siglo XXI.

La estrategia de ExxonMobil no se limita al petróleo. El diseño del proyecto Haimara incorpora desde su fase inicial la posibilidad de exportar gas natural en el futuro, lo que abre la puerta a nuevas industrias petroquímicas, a la generación eléctrica de bajo costo y a potenciales proyectos de gas natural licuado para abastecer mercados internacionales.

Implicaciones para la región

La decisión de ExxonMobil también tiene implicaciones geopolíticas y económicas para toda la cuenca energética del Caribe y el norte de Suramérica.

Mientras Guyana acelera inversiones multimillonarias en nuevos desarrollos petroleros y gasíferos, países vecinos como Surinam y Venezuela buscan reactivar proyectos que durante años permanecieron paralizados por limitaciones regulatorias, financieras o políticas.

Analistas del sector consideran que el desarrollo de Haimara confirma que la próxima etapa del crecimiento energético de Guyana estará impulsada no solo por el petróleo, sino también por el gas natural. De concretarse según el cronograma previsto, el país podría convertirse durante la próxima década en uno de los principales productores y exportadores de gas del Caribe y de América Latina, consolidando una transformación económica que ya figura entre las más rápidas registradas en la historia moderna de la industria energética mundial.

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