Los bombardeos dejaron al menos 13 muertos, incluidos 11 niños, en una nueva escalada militar entre Islamabad y el régimen talibán
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Julio A. López. — La tensión entre Afganistán y Pakistán alcanzó un nuevo punto crítico tras una serie de ataques aéreos atribuidos a la Fuerza Aérea paquistaní contra territorio afgano, que dejaron al menos 13 muertos y 14 heridos, según informó el gobierno talibán.
El portavoz principal del Emirato Islámico de Afganistán, Zabihullah Mujahid, aseguró que los bombardeos impactaron zonas de las provincias orientales de Khost, Kunar y Paktika, regiones fronterizas consideradas estratégicas por la presencia de grupos insurgentes y por las rutas de infiltración hacia el territorio paquistaní.
De acuerdo con las autoridades afganas, entre las víctimas mortales figuran once niños, una mujer y un anciano. Kabul calificó los ataques de una violación de su soberanía nacional y advirtió que se reserva el derecho de responder.
Hasta el momento, el gobierno de Pakistán no ha emitido una declaración oficial que reconozca la operación militar.
La nueva ofensiva se produce tras varios meses de enfrentamientos fronterizos que han dejado centenares de muertos en ambos países. La crisis se intensificó a finales de febrero, cuando fuerzas afganas realizaron incursiones transfronterizas en represalia por bombardeos paquistaníes anteriores en territorio afgano.
El conflicto detrás de los bombardeos
Islamabad sostiene desde hace años que Afganistán sirve de refugio para militantes del grupo Tehrik-e-Taliban Pakistan (TTP), conocido como los Talibanes Paquistaníes, una organización responsable de numerosos atentados contra las fuerzas de seguridad y los civiles en Pakistán.
Aunque el TTP mantiene una estructura independiente, comparte afinidades ideológicas e históricas con los talibanes afganos, que retomaron el control del país en agosto de 2021 tras la retirada de las fuerzas estadounidenses y de la OTAN.
El gobierno talibán rechaza sistemáticamente las acusaciones de Pakistán y asegura que no permite que grupos armados utilicen territorio afgano para atacar a países vecinos.
Una frontera cada vez más inestable
Analistas regionales advierten que la frontera afgano-paquistaní, de más de 2.600 kilómetros de longitud, se ha convertido en uno de los focos de mayor inestabilidad de Asia. Los intercambios de fuego, las incursiones militares y los ataques aéreos se han multiplicado en los últimos meses, lo que eleva el riesgo de una confrontación más amplia entre ambos gobiernos.
La escalada preocupa además a las potencias regionales, entre ellas China, Irán y las repúblicas de Asia Central, que observan con inquietud el deterioro de la seguridad en una zona clave para proyectos energéticos, corredores comerciales y rutas estratégicas de transporte.
Mientras Islamabad insiste en que actuará contra cualquier amenaza proveniente del otro lado de la frontera, Kabul denuncia una campaña de agresión sistemática y exige el cese inmediato de las operaciones militares en su territorio. La posibilidad de una nueva espiral de violencia entre ambos países parece hoy más cercana que nunca.
