Olayo Pereira, voluntario: “Ahora todos tenemos un solo corazón”

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Estudia odontología en la UCV y decidió poner su experiencia en la organización de eventos al servicio de la solidaridad en el centro de acopio ubicado en la Plaza del Rectorado.

Vanessa Davies

La buena voluntad no basta para atender una catástrofe. Se necesitan, también, herramientas de logística, establecer rutas de trabajo, flujos para la salida de la ropa, los alimentos, el agua, la gatarina y la perrarina. Y eso es lo que hizo Olayo Pereira. Estudiante de odontología en la Universidad Central de Venezuela (UCV), Pereira decidió poner sus conocimientos al servicio de la solidaridad. Por eso, sin mucho protagonismo, se encargó de aceitar la maquinaria del centro de acopio plantado en la Plaza del Rectorado de la UCV.

“Yo no soy político, ni nada. Pero en la casa me estaba volviendo loco. Yo trabajo en eventos”, explica. Su experiencia en la organización de actividades le permite entender las rutas de trabajo, cómo recibir, qué hacer con lo que llega, cómo despachar de manera efectiva. Con un chaleco naranja y una cachucha, es fácil verlo montando un toldo con un palo de escoba, o descargando unos paquetes de ayuda. Donde no lo verán es en redes sociales lanzándose flores. Eso no es lo suyo.

“Todo esto me nace del corazón. Las redes a uno lo vuelven loco, porque hay informaciones relevantes y hay informaciones que nos causan estrés y ansiedad. Y mucha farandulera, que no va conmigo”.

Empezó “desde abajo” una vez que se registraron los dos terremotos en la tarde del 24 de junio. Comenta que al día siguiente estuvo quitando escombros en San Bernardino, y el viernes 26 de junio “a las 5:30 de la mañana iba a empezar a ayudar en cocina, porque me gusta cocinar, pero allá tenían su estructura. Se había olvidado la ropa por completo. De no haber sido por una organización de dos personas…”.

Entregar de mano en mano

Trabaja con su teléfono celular, por supuesto, pero no voltea la cámara para fotografiarse. “Hago uso del teléfono exclusivamente para tener una organización”. Le ha tocado “sacar” camiones cargados. “Camiones de ropa, sábanas y toallas habían salido, hasta el lunes, más de 180. Primero, para La Guaira, El Junquito, San Bernardino, Parque del Este, Parque del Oeste”.

Lamenta que, después de la tragedia, comenzaran las trabas por parte del sector oficial. “El domingo 28 de junio llegué a un centro sin el chaleco, y apenas bajándome del vehículo me dijeron ‘eso va para un lado’. Le respondí que quién lo estaba recibiendo, me replicaron que eso iba para tal y tal, y les volví a decir: ‘Eso se va a entregar de mano a mano a los afectados’. Cuando mostré el chaleco, se les cayó la careta. Querían dejar todo parado. Si no estoy pilas, me quitan todo para dejarlo parado”.

Pese a los obstáculos, ha logrado que el centro de acopio se mantenga operativo. “Enviamos cuando tenemos unas zonas predeterminadas. Hemos tratado de ser lo más transparentes, y tener una lista en papel y digital”, explica. Han acogido las donaciones de La Universidad del Zulia, la Universidad de Los Andes, Táchira, Ciudad Guayana. “Los jóvenes, con el corazón inmenso, hemos trabajado”.

Pereira agradece que el flujo de voluntarias y voluntarios no cesa: “Es inexplicable la cantidad, y les agradezco a todos por sus manos. Mi sentido pésame, por la situación del país, pero ahora todos tenemos un solo corazón, que es nuestra Venezuela”.

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