Comandante de los Marines: “Yo me quedaría para siempre” en La Guaira

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Julio A. López. — El general Kevin Jarrard, comandante de la Cuarta División de Marines y máximo responsable de la operación estadounidense desplegada en Venezuela tras los terremotos, afirmó que permanecería “para siempre” en La Guaira, durante una entrevista concedida al periódico español La Vanguardia, en la que abordó las labores de rescate, la reapertura del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía y las críticas sobre el acceso a las zonas de emergencia.

La declaración surgió cuando el diario le preguntó si la presencia militar estadounidense en La Guaira responde exclusivamente a una operación humanitaria o contempla objetivos de mayor duración. Jarrard respondió: “Yo me quedaría para siempre…”, una frase que cobra relevancia en medio del debate sobre el futuro del despliegue de Estados Unidos en territorio venezolano.

Según La Vanguardia, Jarrard encabeza una operación integrada por unos 900 marines y otros efectivos militares instalados en el aeropuerto de Maiquetía, severamente afectado por los terremotos, pero ya utilizado por fuerzas estadounidenses para apoyar las operaciones de emergencia.

Durante una conversación que el periódico describe como espontánea y de unos veinte minutos, el general explicó que una de las prioridades consiste en acelerar el rescate de sobrevivientes y restablecer las operaciones del principal aeropuerto internacional del país, situado junto a una de las zonas más golpeadas por el desastre.

Jarrard enfatizó la urgencia de las tareas de búsqueda en La Guaira, donde, según cifras citadas por el diario, 185 edificios se habrían desplomado.

“Aún quedan algunos latidos de corazón bajo los escombros, pero pronto no habrá ninguno; el número de muertos subirá exponencialmente”, declaró.

El comandante aseguró que las fuerzas estadounidenses utilizan todos los recursos disponibles y ponen medios aéreos a disposición de los equipos internacionales. Mencionó aeronaves Chinook, MV-22B Osprey y UH-1Y Venom entre las capacidades ofrecidas para respaldar los rescates. También afirmó que el aeropuerto podría reabrir “en los próximos días”.

La entrevista se produce mientras crecen las críticas al gobierno venezolano por supuestamente dificultar el ingreso de rescatistas a determinadas áreas. Consultado sobre esa controversia, Jarrard respondió: “Nadie va a impedir que yo entre en la zona” y pidió a los periodistas que verificaran en el terreno qué estaba ocurriendo.

El artículo también describe una presencia estadounidense creciente en Caracas. Según el diario, oficiales, militares, diplomáticos y miembros de organizaciones no gubernamentales frecuentan el hotel JW Marriott de Chacao, hasta el punto de que un funcionario habría ironizado que “la embajada está instalada en el Marriott”.

Fue precisamente en el ascensor de ese hotel donde, según relata el periódico español, se produjo el encuentro con Jarrard.

Jarrard niega participación de EE. UU. en el cierre aéreo

El general rechazó que Estados Unidos hubiera participado en la polémica decisión de cerrar el espacio aéreo venezolano a vuelos comerciales.

“Nosotros no tuvimos nada que ver con eso”, afirmó.

Sin embargo, La Vanguardia señala que fuentes consultadas en Washington y Caracas consideraron “altamente improbable” que una decisión de esa magnitud se hubiera adoptado sin el respaldo de Estados Unidos. El artículo atribuye, además, a María Corina Machado la afirmación de que la restricción de vuelos comerciales buscaba impedir su entrada a Venezuela.

La discusión sobre una presencia más duradera

La frase de Jarrard sobre permanecer “para siempre” abre una discusión política y estratégica que trasciende la emergencia humanitaria. El texto de La Vanguardia plantea que la respuesta admite más de una interpretación: podría reflejar un compromiso prolongado con la reconstrucción venezolana, pero también coincide con análisis sobre una eventual presencia estadounidense de mayor duración.

El periódico menciona versiones sobre la posible creación de un “nodo militar terrestre” en Venezuela, como parte de una nueva doctrina operativa para el Caribe. Según esa interpretación —presentada como una posibilidad analítica y no como un plan oficialmente confirmado— una presencia terrestre permitiría reducir la dependencia de operaciones apoyadas principalmente en portaaviones.

El texto también sostiene que, en una reunión previa entre representantes venezolanos y estadounidenses, se habría discutido ampliar el papel de Estados Unidos en materia de seguridad, tomando como referencia lo que describe como un modelo de “protectorado de facto” similar al de las Bahamas. The Daily Journal subraya que esta afirmación se atribuye a fuentes y análisis citados por La Vanguardia y no constituye confirmación oficial de un acuerdo.

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