The Daily Journal. — El exalcalde de Caracas, Juan Barreto, afirmó que Venezuela atraviesa una etapa de pérdida de soberanía política producto de un “empate catastrófico” entre las fuerzas en disputa, concepto desarrollado por el teórico marxista italiano Antonio Gramsci, en el que ningún bloque logra imponerse y la confrontación termina generando una crisis general del Estado.
Durante una entrevista con el escritor y analista geopolítico Daniel Estulin, Barreto sostuvo que la prolongación del conflicto político venezolano derivó en un escenario donde “se pierde toda la legitimidad y la disputa por la hegemonía termina pulverizando a ambas fuerzas”.
“En Venezuela se presentó lo que Gramsci llama el empate catastrófico de fuerzas que chocan y ninguna puede imponerse sobre la otra, pero en este choque crean una crisis general del Estado”, señaló.
Según el profesor universitario, cuando un empate de estas características no se resuelve mediante consenso, una de las partes termina imponiéndose por mecanismos de fuerza. “Una de las fuerzas termina imponiéndose sobre la otra no por la vía del consenso o la legitimidad, sino por la vía del aplastamiento. Es lo que llamaba la paz de los cementerios”, afirmó.
El analista político vinculó este escenario con la crisis posterior a las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024 y la toma de posesión de Nicolás Maduro en enero de 2025. A su juicio, ese proceso produjo una ruptura de la legitimidad institucional.
“Una fuerza proclama su legitimidad a través de unas actas y un proceso electoral que no logra demostrar, porque tampoco se le da la oportunidad, y otra fuerza reclama su legitimidad imponiéndose por la vía de los hechos”, expresó.
“Venezuela perdió la soberanía popular”
Barreto afirmó que la consecuencia principal de esta confrontación fue la pérdida del principio de soberanía popular, que considera la base de la legitimidad del Estado.
“Se liquida la soberanía popular, la base de todo poder, que es el poder constituyente, a partir del cual se crea la cadena de legitimidad”, sostuvo.
En esa línea, aseguró que el país entró en una fase donde “la soberanía ya no reside en el pueblo, sino que fue transferida por usurpación a un espacio diferente”, y agregó que el poder se sostiene “ya no por el consenso, sino por el uso de la fuerza y el terror”.
El exalcalde planteó que la intervención de un actor extranjero modificó el equilibrio político interno. “Para romper el empate catastrófico interviene el centinela extranjero, pero no lo hace a favor de ninguna de las dos fuerzas; entendiendo que las dos fuerzas fueron derrotadas”, explicó.
A su juicio, esta dinámica dejó a los principales actores políticos venezolanos subordinados a factores externos.
“En este momento estamos en una circunstancia en que las dos fuerzas fundamentales de la polarización política quedaron subordinadas al centinela extranjero y ninguna de las dos fuerzas puede hacer política de manera autónoma porque quedaron tuteladas”, afirmó.
Para Barreto, Venezuela dejó de operar bajo un esquema tradicional de Estado soberano. “Es un territorio administrado y así es tratado. El centinela extranjero trata a los administradores de Venezuela como una fracción que tiene el control territorial de un sitio y con la que se entiende”, señaló.
Del chavismo al “madurismo descafeinado”
Durante la conversación, Barreto también analizó la evolución del chavismo tras la desaparición de Hugo Chávez y describió al madurismo como una transformación burocrática y autoritaria del proyecto original.
“Chávez terminó creando alrededor suyo una amalgama de intereses, de fuerzas, de poderes, unos secretos, unos ocultos, otros no ocultos, que cuando desaparece como figura emergen apropiándose del aparato de Estado y del modelo que Chávez había construido para utilizarlo para otros fines”, afirmó.
El exalcalde definió al madurismo como “la etapa burocrática, autoritaria, profundamente corrupta e ineficiente”, aunque aseguró que mantuvo elementos discursivos del chavismo original.
“Con el madurismo aparece el chavismo sin Chávez, remontando lo peor del chavismo, que lo tenía en su cierre”, expresó.
Barreto sostuvo además que el actual modelo combina elementos que considera contradictorios. “El madurismo logra condensar lo peor del capitalismo y lo peor de la izquierda autoritaria. El Estado policial, las instituciones y los poderes alrededor de un partido”, indicó.
Sobre la actual orientación política del Gobierno, habló de una nueva etapa a la que denominó “madurismo descafeinado”, caracterizada por un discurso más técnico y menos ideológico.
“Se presenta como no ideológico, pero nada más ideológico que el discurso técnico. El discurso técnico siempre es una cobertura, una mascarada de la derecha neoliberal”, afirmó.
Según Barreto, esta nueva fase tiene una relación más directa con los intereses económicos internacionales. “Hablan del poder desde los negocios, desde las relaciones con el capital internacional”, señaló.
Finalmente, el exalcalde sostuvo que el sostenimiento del poder político actual responde, según su interpretación, a factores externos más que a legitimidad interna.
“Si no tienes la legitimidad para sostenerte en el poder y no tienes el relato para lograr la hegemonía, lo único que te sostiene es el favor del centinela extranjero”, concluyó.
