“Tengo el presentimiento de que ella está aquí”

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Dos mujeres buscan a siete familiares en el edificio Bahía Mar de Los Corales.

Vanessa Davies

Los días de ambas son una historia sin fin que comienza temprano en la mañana y termina en la noche bajo el sol de plomo de La Guaira. Desde el 24 de junio, cuando perdieron el contacto con los siete familiares que se encontraban en el edificio Bahía Mar, bajan religiosamente a la costa en la cola que consigan, y retornan a Caracas de la misma manera.

A las 5:30 de la tarde del miércoles 8 de julio, el aniversario de los terremotos las sorprendió en las idas y venidas forzadas por esta situación. Sudorosas y agotadas, caminaban de un lado para otro. Hasta que resolvieron volver al edificio (ubicado en Los Corales) para mostrar el lugar donde ellas presumen que están sus seres queridos: una tía, su esposo, la hija y su esposo, y tres niños.

¿Cuándo hablaron con ellos por última vez? “A las 6:02 p.m. del 24 de junio me llamaron para decir que estaban metiendo las cosas en el carro, en una camioneta de color azul oscuro. Es decir, que estaban en el estacionamiento”, detalla Judith. Por eso, insisten en que la búsqueda debe concentrarse en ese lugar.

Aquí estamos con nuestro corazón”

Once pisos se interponen entre ellas y el sitio donde suponen que están sus seres amados. “Aquí estamos con nuestro corazón. No tenemos ayuda, ni máquinas. Este edificio era grandísimo, y cayó encunetado”.

Piden algo que parece sencillo y, por lo visto, no lo es en La Guaira de la tragedia: “Meter máquinas” para apurar los trabajos. Los primeros días, aseguran, hubo ayuda, pero “hoy hay poquitos rescatistas”. Una semana de máquina pesada, según les han informado, puede costar 14.000 dólares.

La entrada del edificio Bahía Mar la custodian dos efectivos de la Fuerza Armada. Ese 8 de julio, ambas mujeres dieron las buenas tardes e ingresaron a la estructura. Una piscina entera, pero vacía, se halla a mano izquierda. Si se sigue avanzando, se llega a lo que fue ─en mejores tiempos─ el estacionamiento.

“Tengo el presentimiento de que ella está aquí”, sostiene Judith. ¿Topos? “Nos han ayudado”, pero necesitan un espacio por el cual ingresar.

Las dos regresan a Caracas con menos esperanzas que ayer. Más tarde, Judith admite: “Creo que no las vamos a encontrar”. Se prepara para volver una vez más.