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Julio A. López, editor jefe. – Estados Unidos lanzó sus mayores ataques contra Irán en semanas durante la noche del sábado al domingo, alcanzando unos 140 objetivos militares, mientras Teherán respondió disparando contra varios países del Golfo Pérsico, en la escalada más grave desde que ambos países acordaron una tregua interina hace un mes. El Estrecho de Ormuz, ruta clave para el suministro mundial de petróleo y gas, se ha convertido en el principal punto de fricción de una negociación que, según la agencia AP, está «en peligro de colapsar».
El detonante: un buque en llamas
La cadena de violencia se reactivó el fin de semana después de que Irán atacara un buque portacontenedores de bandera chipriota que transitaba por el estrecho, incendiándolo y dejando a un tripulante desaparecido. Irán alegó que la embarcación seguía una «ruta no autorizada». Estados Unidos respondió con ataques contra sitios militares iraníes, y Teherán contraatacó en Baréin, Kuwait, Catar, Jordania y Omán —el país al otro lado del estrecho al que Irán ha presionado para administrar conjuntamente el tráfico marítimo—. Fuentes iraníes reportaron la muerte de un oficial naval; el gobernador de la isla de Qeshm, cercana al estrecho, dijo que se dispararon proyectiles contra objetivos militares, sin víctimas, y que se escucharon explosiones en Bandar Abbas y Hajiabad.
La noche más dura hasta ahora
Horas después, Estados Unidos lanzó una tercera ronda de ataques, la más intensa de la semana: el Comando Central (CENTCOM) confirmó haber alcanzado unos 140 objetivos, incluidos sitios de lanzamiento de misiles y drones, depósitos de municiones y equipos de comunicación, con el fin de «degradar la capacidad de Irán para atacar libremente a embarcaciones comerciales» en el estrecho. «Anoche los bombardeamos hasta el infierno», declaró el presidente Donald Trump en una entrevista con NBC. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, escribió en redes sociales: «Irán tomó una mala decisión. Ahora paga por ello». En total, CENTCOM aseguró haber golpeado más de 300 objetivos en tres noches de ataques esta semana.
Irán respondió disparando de nuevo hacia el Golfo. Catar y Kuwait reportaron haber interceptado fuego de artillería entrante; tres personas, incluido un menor, resultaron heridas por metralla en Catar. Sonaron alertas de misiles en Baréin, sede de la Quinta Flota naval estadounidense, y Omán reportó ataques con drones en su territorio, cerca del estrecho, tras lo cual convocó al embajador iraní para protestar —la primera vez que lo hace desde que comenzó la guerra— y calificó los actos de Irán de «irresponsables». Tres misiles iraníes impactaron en Jordania, causando daños menores y sin heridos. Según el Ministerio de Salud iraní, los ataques de la semana pasada dejaron al menos 17 muertos y 115 heridos en el país.
¿Está abierto o cerrado el estrecho?
Las versiones oficiales de Washington y Teherán son contradictorias. La autoridad iraní encargada de supervisar el nuevo protocolo de tránsito declaró que el paso de buques «no es posible», mientras que Trump aseguró a CNN que el estrecho está «abierto en lo que a nosotros respecta». El Centro Conjunto de Información Marítima, supervisado por la Marina de EE.UU., sostiene que la «ruta sur» —pegada a la costa omaní— permanece abierta al tráfico en ambos sentidos, aunque a niveles reducidos: antes de la guerra transitaban cerca de 140 buques diarios por el estrecho, cifra que ahora ha caído significativamente.
Una negociación al borde del colapso
Irán y Estados Unidos se encuentran cerca del punto medio del período de 60 días de su acuerdo interino, orientado a poner fin definitivo a la guerra iniciada el 28 de febrero. El secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió que «un retorno a hostilidades a gran escala tendría consecuencias catastróficas». Un día antes de esta escalada, el canciller iraní, Abbas Araghchi, se había reunido en Mascate con su par omaní para discutir un borrador de propuesta sobre la administración del estrecho; ambos países acordaron continuar el diálogo «a nivel técnico y político», pero Irán no ofreció ninguna declaración sobre abrir el paso a todos los buques, algo que exige la administración Trump.
Mediadores de Pakistán, Catar y Egipto continúan intentando revivir la diplomacia. El canciller paquistaní, Ishaq Dar, habló por teléfono con Araghchi y pidió a ambas partes una «desescalada». Antes de la guerra, cerca de una quinta parte de todo el petróleo y gas natural comerciados en el mundo pasaba por el Estrecho de Ormuz; los precios del crudo, que llegaron a superar los 120 dólares por barril en los peores momentos del conflicto, han caído desde entonces, aunque la nueva escalada vuelve a introducir incertidumbre en los mercados energéticos globales.
