The Daily Journal.— La destrucción y paralización de la infraestructura hotelera en el Litoral Central tras el doble sismo de magnitud 7,2 y 7,5 ha comenzado a generar un impacto en cadena sobre todo el ecosistema económico de la región. Al cumplirse 20 días del desastre natural, la pérdida de capacidad de alojamiento amenaza de forma directa la supervivencia de miles de empleos independientes y pequeños comercios que dependen exclusivamente del flujo de visitantes.
El presidente de la Federación Nacional de Hoteles de Venezuela (Fenahoven), Alberto Vieira, detalló que en la entidad el gremio cuenta con cinco hoteles afiliados que suman cerca de 320 habitaciones.
En una entrevista radial, Vieira informó que de sus afiliados «hubo un hotel que colapsó completamente».
Si bien el derrumbe de dicha estructura no dejó víctimas atrapadas en el momento, el dirigente empresarial lamentó que «sí hubo pérdidas que lamentar de vidas de talento profesional que trabajaba allí».
Inoperatividad estructural y desempleo masivo
El problema central para la economía de La Guaira no se limita al inmueble destruido. Los restantes cuatro hoteles de la federación en la zona costera sufrieron «daños que no condicionan la viabilidad pero están inoperativos», con reportes que indican que «se han caído paredes». Además, «los lobby están destrozados».
Esta parálisis técnica interrumpe bruscamente la cadena de valor del turismo regional. Vieira advirtió que el foco de atención urgente debe ampliarse hacia los más de 1.150 prestadores de servicios turísticos —como transportistas, guías, restaurantes y comercios playeros— que operan en la costa y que representan a unos «7.650 trabajadores directos» que se han quedado sin su principal fuente de sustento debido a la falta de huéspedes.
La desaparición del turismo a corto plazo
Históricamente, el Litoral Central operaba como el principal polo de atracción hotelera del país, manteniendo niveles de actividad estables durante todo el año.
«Para nosotros el estado La Guaira liderizaba la ocupación hotelera, siempre estaba por encima del 50% y en temporada alta podía llegar a un 90% de ocupación», puntualizó el presidente de Fenahoven.
Sin embargo, el quiebre de la infraestructura y el daño en las redes de servicios públicos han modificado drásticamente las proyecciones económicas para el segundo semestre del año.
«Ahora en el corto plazo sabemos que no va a existir turismo hacia La Guaira», sentenció Vieira, anticipando que «una de las grandes crisis que tendrá el sector será cómo captar capital de trabajo para restaurar sus instalaciones» ante la ausencia total de ingresos operativos.
