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Julio A. Lopez, editor en jefe. – Chevron firmará acuerdos preliminares para invertir en dos campos petroleros iraquíes y se sumará a un consorcio de inversionistas que estudia la construcción de un oleoducto que conecte la cuenca petrolera de Irak con la costa siria, específicamente con el puerto de Baniyas.
El contexto: Irak, el más expuesto
Irak —segundo mayor productor de crudo de Oriente Medio tras Arabia Saudita, con cerca del 5% de la producción mundial— depende casi por completo del estrecho de Ormuz para exportar el petróleo de sus grandes yacimientos del sur. Desde que comenzó la guerra con Irán, sus exportaciones marítimas se desplomaron: la firma de análisis Vortexa señaló que en mayo cayeron a apenas el 8% del promedio del año anterior, un golpe severo para un país en el que la venta de crudo representa el 90% del presupuesto estatal.
El proyecto: revivir el oleoducto Kirkuk-Baniyas
Se trata de reactivar el oleoducto Kirkuk-Baniyas, de unos 800 kilómetros de longitud, que está prácticamente fuera de servicio desde la invasión estadounidense de 2003. El gobierno iraquí ya aprobó un acuerdo preliminar con Chevron, la firma estadounidense Capital TI y una empresa catarí para explorar rutas desde Kirkuk y Haditha hasta Baniyas. TotalEnergies también participa en las conversaciones; su CEO, Patrick Pouyanne, señaló que Siria se vuelve clave para transportar crudo iraquí sin depender de Ormuz.
Respaldo político de Washington
El Departamento de Estado confirmó su respaldo a la iniciativa, y Trump se reunió el martes con el primer ministro iraquí Ali Al Zaidi en la Casa Blanca, anunciando que se revelarán “muchos acuerdos” petroleros en las próximas dos semanas. Tom Barrack, enviado especial de EE.UU. para Siria e Irak, ha mantenido conversaciones con ambos gobiernos y con las petroleras involucradas.
Un parche, no un reemplazo
Analistas de Rystad Energy advierten que este tipo de oleoductos funciona más como “amortiguadores geopolíticos” ante el riesgo de disrupción en Ormuz que como reemplazos completos, ya que siguen expuestos a ataques asimétricos de bajo costo. Por su magnitud —el estrecho moviliza hasta 20 millones de barriles diarios—, ni este proyecto ni otras alternativas existentes (como el oleoducto saudita Este-Oeste o el emiratí Habshan-Fujairah) pueden sustituir plenamente su capacidad.
