La prima de guerra naval supera el 5% en el mercado petrolero

Energía y Petróleo

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Julio A. López, editor jefe.- La crisis simultánea en tres estrechos marítimos críticos ha llevado las primas de seguro de guerra para buques petroleros a niveles cercanos al 5% del valor del casco, un salto histórico frente al rango de apenas 0,15% a 0,25% que prevalecía antes de que Estados Unidos e Israel lanzaran su ofensiva contra Irán a finales de febrero.

La magnitud del incremento resulta aún más evidente al compararla con la llamada «guerra de los petroleros» de los años ochenta entre Irak e Irán. Durante ese conflicto, en el que ambos países atacaron más de 450 buques mercantes y petroleros en el Golfo Pérsico, las primas promedio de seguro de guerra que cobraba el mercado asegurador internacional fueron inferiores a las que se cobran hoy.

Tres estrangulamientos a la vez

El fin de semana confirmó lo que el mercado se había negado a aceptar: el riesgo geopolítico en los corredores marítimos no es un episodio aislado que se disipa, sino una condición estructural que puede repetirse simultáneamente en distintos puntos. El tránsito por el estrecho de Ormuz se redujo a un puñado de buques, el mar Rojo se convirtió en un “arma cargada” apuntando directamente a la vía de escape que Arabia Saudita construyó para esquivar el estrecho, y una terminal petrolera en el mar Negro suspendió sus operaciones tras el impacto contra dos embarcaciones. El mercado de futuros había interpretado la reapertura de Ormuz en junio como el fin de la prima de riesgo bélico; en realidad fue solo una tregua momentánea, y este fin de semana ese piso de precios regresó “todavía más fuerte”.

Primas que ya superaron el pico de marzo

El repunte actual no es el primero de este conflicto. En marzo, cuando la ofensiva estadounidense e israelí contra Irán intensificó los ataques, las primas de seguro de guerra para embarcaciones de alto riesgo llegaron a cotizarse en 7,5% y se esperaba que superaran el 10% hacia el final de esa semana, según reportó en su momento la publicación especializada Lloyd’s List. Las 12 aseguradoras que integran el Grupo Internacional de Clubes de Protección e Indemnización —que en conjunto cubren el 90% del tonelaje oceánico mundial— llegaron a cancelar ciertas coberturas de guerra con apenas 72 horas de antelación, mientras los buques con vínculos estadounidenses ganaban el apodo de “imanes de misiles” por el elevado riesgo que representaban para los aseguradores.

El nuevo mapa de rutas alternas: de Yanbu a Baniyas

Frente a la parálisis de Ormuz, el mapa de rutas de escape del petróleo de Oriente Medio se redibuja en tiempo real. Arabia Saudita ha puesto a pleno rendimiento su oleoducto Este-Oeste para desviar crudo hacia su terminal de Yanbu, en el mar Rojo, que hoy transporta cerca del 75% de las exportaciones del reino, aunque esa misma ruta enfrenta ahora la amenaza directa de un bloqueo naval declarado por los hutíes de Yemen. En paralelo, Estados Unidos respalda activamente los esfuerzos de Irak y Siria para reconstruir el histórico oleoducto Kirkuk-Baniyas, una infraestructura de 800 kilómetros y una capacidad de 300.000 barriles diarios que conecta los campos petroleros iraquíes con el puerto sirio de Baniyas, en el Mediterráneo, inactiva desde 2003.

El funcionario estadounidense Thomas Barrack, enviado especial para Siria e Irak, ha sostenido conversaciones con autoridades de ambos países y con petroleras como Chevron sobre la posible rehabilitación de esa ruta, en un esfuerzo declarado para reducir la capacidad de Irán de utilizar Ormuz como palanca de presión geopolítica.


Un mercado que aprendió la lección por las malas

El riesgo de estrangulamiento marítimo no puede tratarse como un pico transitorio que simplemente se desvanece: cuando se repite simultáneamente en varios estrechos, el reflejo del mercado de tratar cada reapertura como permanente se convierte en el propio error de valoración.

En la semana previa a este fin de semana, el dinero especulativo ya había regresado con fuerza al lado alcista, lo que impulsó la construcción de posiciones largas en petróleo más rápida desde 2016, dejando al mercado en una posición peculiar: la prima de riesgo es real y, al mismo tiempo, está sobrepoblada de apuestas alcistas, combinando confirmación bajista con riesgo de liquidación en el mismo movimiento.