The Daily Journal. — Un mes después de que el doble terremoto azotara la costa central de Venezuela, las secuelas de la tragedia humana siguen mostrando su rostro más desgarrador. Numerosas familias recorren morgues y centros asistenciales con la esperanza —y el temor— de encontrar a sus hijos desaparecidos.
En medio de este escenario, el Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses (Senamecf) informó que en su sede temporal habilitada en Los Silos, yacen 38 cuerpos de niños, niñas y adolescentes que aún no han sido reclamados ni identificados por sus familiares.
«Con el fin de llevar a cabo las labores de reconocimiento con el respeto y la sensibilidad que la situación amerita, los familiares deberán presentarse para facilitar los procesos de verificación fotográfica y las experticias antropológicas y odontológicas», reza el comunicado emitido por el organismo.
El impacto del sismo en la infancia y en la región costera
La cifra de menores no identificados en La Guaira refleja la magnitud de un desastre que golpeó con especial dureza a la población infantil y a las familias de la franja costera.

De acuerdo con las evaluaciones del sistema de Naciones Unidas, 1,8 millones de personas se encuentran en necesidad de asistencia humanitaria urgente tras los sismos, de los cuales unos 680.000 son niños y niñas. La pérdida de infraestructura residencial y el colapso de edificaciones en zonas vulnerables dejaron a más de 18.000 personas sin hogar, forzando el traslado de miles de afectados a campamentos transitorios donde aún se trabaja en el censo y reagrupación de núcleos familiares.
Un cementerio de desconocidos
El último reporte oficial de fallecidos no identificados data del 11 de julio, cuando el portavoz gubernamental Jorge Rodríguez informó que 315 personas permanecían sin ser reconocidas.
El funcionario defendió las cifras oficiales y desestimó los cuestionamientos sobre el número de desaparecidos.
«Desde el primer día, desde el 25 de junio, personalmente me presenté ante ustedes y dimos la cifra de personas que fallecieron. Es decir, personas que tenemos la certificación de que en efecto lamentablemente perdieron la vida durante los dos terremotos. Nosotros no podemos manejarnos en base a especulaciones, sino en base a la realidad», dijo.

Rodríguez rechazó además versiones que señalan que los cuerpos de las víctimas eran sepultados en fosas comunes: «Cómo se siente una persona que perdió un ser querido que le digan que metimos a la gente en fosas comunes», expresó.
Según explicó, los cuerpos que aún no han sido identificados permanecen bajo resguardo en el Cementerio La Esperanza, en el estado La Guaira, mientras continúan las labores de reconocimiento.
«A cada una de estas personas se le tomó una impresión fotográfica de su dentadura. A cada una de estas personas fallecidas se le tomó, cuando se podía, una huella dactilar. Pero también a cada una de estas personas se le tomó una muestra de piel para hacerle la prueba de ADN y saber, en el momento que llegue el familiar, identificar a su ser querido y entregárselo para la correspondiente inhumación», explicó.
