Editorial | ¿Qué pensará de nosotros el Tío Sam?

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Dr. Juan Barreto, Director para Venezuela y Latinoamérica

«¡Bochinche, bochinche!», gritó Francisco de Miranda cuando un grupo de patriotas lo entregó a los españoles para conseguir un armisticio de paz.

¿Qué pensará hoy el Tío Sam, el tutor de Venezuela, cuando ve que un grupo de exaltados manifestantes quema banderas estadounidenses y patea los rostros de Donald Trump y de Marco Rubio?

¿Qué pensará el Tío Sam cuando un grupo de manifestantes exaltados de la oposición se dirige hasta el hotel Marriott, lugar donde residen decenas de norteamericanos vinculados a la embajada de Estados Unidos, así como el propio John Barrett, encargado de negocios, para exigir «elecciones ya» en Venezuela?

Caramba, el Tío Sam, tutor de los bandos enfrentados en el conflicto venezolano, debe estar decepcionado. Pareciera que ninguno de los que gobierna estos sectores logra amarrar a sus locos. Los bandos están desatados.

Los polarizados ahora se autopolarizan, salen a las calles y ya no saben a quién denunciar. La derecha se convierte en antiimperialista y Mario Silva coincide con el dirigente sindical Patines, vinculado a María Corina Machado.

Estamos ante un escenario de contradicciones internas dentro de los sectores polarizados: fracturas, golpes leves, heridas que pueden cicatrizar o, quizás, el comienzo de una ruptura.

Parece que el terremoto no solo fue geológico, sino también político. Se le movió el piso a todo el mundo.

El Gobierno pasa por una mala hora. No sabe cómo tramitar el conflicto porque, hasta hace pocos días, dudar era considerado una traición. Y ahora no solo aparecen voces que dudan en su interior, sino que algunas de ellas vociferan y acusan al propio Gobierno.

Mientras tanto, a María Corina tampoco le va mejor. Después de la reunión con los partidos tradicionales de la Plataforma Unitaria, celebrada en Panamá, le salió contestataria una fracción encabezada por Primero Justicia y Voluntad Popular.

Estos sectores se cuadran con Marco Rubio y se reúnen este fin de semana con Jorge Rodríguez para intentar alcanzar un acuerdo en el que, según ha admitido la propia María Corina Machado, ella no ha sido consultada ni incorporada.

Antes decía: «Con la ayuda de nuestros aliados estratégicos lograremos el cambio». Ahora parece decir: «Lo vamos a lograr solo con nuestras propias manos».

El Gobierno decía: «Por ahora». Ahora dice: «Mientras tanto».