EE.UU. resiste shock energético mientras el mundo raciona

EEUU Energía y Petróleo Especiales

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Julio A. López, editor jefe.— En medio de la crisis energética más severa desde los años 70, provocada por meses de disrupciones en el estrecho de Ormuz, el sistema energético de Estados Unidos se sostuvo con una resiliencia que contrasta con las medidas de emergencia adoptadas en buena parte del mundo, según un reporte publicado por el Instituto Americano del Petróleo (API), el principal grupo de cabildeo de la industria petrolera estadounidense.

Producción récord en plena crisis

El informe, titulado “The Global Energy Stress Test”, destaca que Estados Unidos llegó a esta crisis siendo ya el mayor productor mundial de petróleo y gas natural, y que mantuvo esa posición durante la disrupción. La producción de crudo alcanzó un récord de 13,6 millones de barriles diarios en 2025, con la Administración de Información Energética (EIA, por sus siglas en inglés) proyectando 13,8 millones de barriles diarios este año y 14 millones en 2027. La producción de gas natural seco también marcó un récord, con un aumento de 4.600 millones de pies cúbicos diarios hasta un promedio de 107,7 mil millones de pies cúbicos diarios.

Ese desempeño, según API, se apoya en décadas de inversión en perforación horizontal y fracturación hidráulica: más de la mitad de los pozos horizontales completados en la Cuenca Pérmica el año pasado superaron las dos millas de longitud, y el más largo llegó a cuatro millas. Desde diciembre de 2022, la producción de esa cuenca creció un 18% y las compañías han incorporado recientemente 45 equipos de perforación adicionales.

Refinerías al límite, pero sin cortes

Las refinerías estadounidenses operaron por encima del 95% de utilización durante siete semanas consecutivas, uno de los niveles sostenidos más altos del mundo, apoyadas en una red de 3,3 millones de millas de oleoductos y gasoductos que, según el reporte, ayudó a mantener los precios del gas natural muy por debajo de los mercados europeos y asiáticos: mientras el Henry Hub estadounidense cotizaba en torno a 2,8 dólares por millón de BTU, los índices de referencia europeo (TTF) y asiático (JKM) llegaron a superar los 19 y 21 dólares, respectivamente.

El contraste con otros países

El documento contrapone ese panorama con las medidas de emergencia adoptadas en otras regiones: la Unión Europea redujo sus objetivos de almacenamiento de gas para el invierno después de que los precios subieran 45% en julio; Japón y Corea del Sur introdujeron paquetes para amortiguar el alza de la gasolina, el diésel y el queroseno; y Australia declaró una emergencia nacional de combustibles, liberó reservas estratégicas y redujo a la mitad su impuesto a los carburantes.

Contexto: una crisis que ya empezó a ceder

El origen de la disrupción se remonta a los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán a fines de febrero, que derivaron en el cierre parcial del estrecho de Ormuz, según la Agencia Internacional de Energía (AIE), lo que representa la conmoción más severa para los mercados energéticos desde las crisis petroleras de los años setenta. Sin embargo, el 18 de junio, Washington y Teherán firmaron un memorando de entendimiento para poner fin al conflicto y reabrir el estrecho, lo que llevó a la EIA a elevar sus proyecciones de producción mundial y a prever que la mayoría del crudo retenido vuelva al mercado hacia el primer trimestre de 2027. La propia AIE reportó en julio que la oferta mundial repuntó 4,1 millones de barriles diarios en junio, aunque seguía 9,4 millones por debajo de los niveles previos a la guerra.

Una lectura con intereses de por medio

Cabe señalar que el reporte proviene de API, la organización que representa a las principales petroleras y gasísticas de Estados Unidos, por lo que su narrativa —centrada en destacar los beneficios de la producción doméstica y la infraestructura de oleoductos— también se enmarca en su agenda de cabildeo, que incluye peticiones como reducir la dependencia del estrecho de Ormuz mediante el trabajo con aliados del golfo Pérsico y acelerar la construcción de nueva infraestructura energética. Aun así, los datos de producción y utilización de refinerías citados coinciden con las cifras oficiales de la EIA, mientras que el diferencial de precios de gas entre EE.UU. y el resto del mundo ha sido confirmado de forma independiente por servicios como Bloomberg.