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Julio A. López, editor jefe.— Los precios del petróleo se dispararon el miércoles luego de que Estados Unidos y Arabia Saudita lanzaran ataques aéreos conjuntos contra milicias respaldadas por Irán en Irak, mientras Teherán respondía con una nueva andanada de misiles contra fuerzas estadounidenses en la región, en la escalada más grave desde que comenzó el conflicto hace cinco meses.
De la calma relativa al estallido
El Brent, referencia internacional, llegó a subir más de 7% hasta rozar los 90,66 dólares por barril, mientras que el WTI estadounidense superó los 84 dólares, según reportó CNN. La sacudida puso fin a varios días de relativa calma en los mercados y revivió los temores sobre el flujo de crudo desde Medio Oriente.
Todo se desató después de que milicias iraquíes vinculadas a Irán lanzaron drones contra instalaciones petroleras sauditas en Riad y en la Provincia Oriental, según la agencia estatal saudí. En respuesta, aviones de combate estadounidenses y sauditas atacaron conjuntamente múltiples sitios de logística y de armamento en el este de Irak, matando a al menos 20 combatientes, según las Fuerzas de Movilización Popular (PMF) iraquíes.
Fuentes de milicias iraquíes indicaron a la agencia AP que seis asesores iraníes también murieron en el ataque. Es la primera vez que Arabia Saudita reconoce públicamente un papel de combate directo en el conflicto.
Irán responde con misiles hacia Jordania
Horas después, la Guardia Revolucionaria iraní lanzó misiles balísticos contra la base aérea Muwaffaq Salti en Jordania —un centro militar clave para Estados Unidos— y contra el cuartel general del Comando Central estadounidense en ese país. El ejército jordano informó que interceptó y destruyó cinco misiles, sin reportes inmediatos de víctimas ni de daños. Trump advirtió que Irán “va a recibir una paliza” y prometió una respuesta contundente, lo que provocó un nuevo repunte de los precios del crudo por la tarde.
Bagdad, atrapado en medio del fuego cruzado
El gobierno iraquí condenó con dureza los ataques estadounidenses-saudíes, calificándolos de “un ataque inaceptable y una violación flagrante de la soberanía de Irak” dirigido contra sus instituciones oficiales de seguridad, y advirtió que el país no debe convertirse en “plataforma de lanzamiento” para ajustes de cuentas regionales.
El primer ministro iraquí, Ali al-Zaidi, ordenó al Ministerio de Exteriores iniciar acciones legales contra Washington y Riad y postergó indefinidamente una visita a Arabia Saudita prevista para este jueves. Una coalición de milicias iraquíes cercanas a la PMF acusó a Washington de atacar deliberadamente a combatientes y a una caravana de peregrinos en Karbala y dio a las autoridades iraquíes hasta el 7 de agosto para responder, advirtiendo que, de lo contrario, tomaría acción directa —eventualmente contra objetivos en Arabia Saudita, aunque evitando afectar la peregrinación de Arbaeen.
Un conflicto con múltiples frentes abiertos
La escalada se produce mientras persisten otros dos focos activos: el bloqueo declarado por los hutíes yemeníes contra el tráfico marítimo saudita en el mar Rojo —que, según Riad, incluyó ataques contra la infraestructura del oleoducto hacia la terminal de Yanbu— y la disrupción continua del tráfico en el estrecho de Ormuz. De hecho, la nueva ronda de violencia llegó apenas después de que Irán rechazara una propuesta de Omán para gestionar conjuntamente el tráfico naviero en Ormuz mediante dos corredores separados. Un viceministro iraní declaró en la televisión estatal que su país espera que el estrecho “nunca vuelva a su situación previa a la guerra”.
Inventarios más ajustados en EE.UU.
A la presión geopolítica se sumó un dato de oferta: las reservas comerciales de crudo en Estados Unidos cayeron en 7,2 millones de barriles en la semana que terminó el 24 de julio, según la Administración de Información Energética (EIA), lo que llevó las existencias a 404,5 millones de barriles, un 7% por debajo del promedio de cinco años para esta época. Ese ajuste en el mercado estadounidense se sumó al impulso alcista provocado por la escalada militar, reforzando la llamada “prima de riesgo geopolítico” que ha dominado el mercado petrolero en los últimos meses.
