El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, anunció este viernes que el proyecto FIFA Forward Enterprise fue descartado de manera definitiva. La decisión se tomó tras la firme oposición manifestada por la UEFA, la Concacaf y la Confederación Asiática de Fútbol (AFC), sumada a las solicitudes de revisión planteadas por la Conmebol. La iniciativa pretendía incorporar capital privado para la gestión de los derechos comerciales y las competiciones del organismo internacional.
La postura de la FIFA y el fin del proyecto
A través de un comunicado difundido en las plataformas oficiales de la institución, Infantino confirmó que la propuesta no seguirá adelante. El dirigente sostuvo que la intención del programa era proporcionar una estructura sólida para fortalecer a las 211 asociaciones miembro y promover el desarrollo del deporte, sobre todo en las naciones con menores recursos.
Asimismo, Infantino recordó que el proyecto siempre estuvo supeditado al respaldo mayoritario de las federaciones y al diálogo con el Consejo de la FIFA y las confederaciones. De cara al futuro, el titular del organismo anunció que convocará a las distintas partes interesadas en las próximas semanas con el objetivo de discutir nuevas alternativas para continuar impulsando el crecimiento del fútbol global.
Rechazo coordinado de las confederaciones continentales
La propuesta de comercialización encontró una resistencia inmediata entre las principales organizaciones del fútbol mundial. La UEFA fue la primera en oponerse enérgicamente y advirtió que sus selecciones nacionales no participarían en torneos organizados por la FIFA si la medida se mantenía, sosteniendo que la Copa del Mundo no debe estar a la venta.
Poco después, las 41 federaciones que integran la Concacaf respaldaron la posición europea y cuestionaron la premura del proceso, la falta de garantías y la necesidad de acudir a inversores privados. Por su parte, la Confederación Asiática de Fútbol rechazó la iniciativa al considerar que las divisiones generadas en el seno de la disciplina impedían alcanzar el consenso necesario.
La cautela de la Conmebol y el incentivo financiero
La Conmebol adoptó una postura más cautelosa al solicitar a la FIFA información adicional sobre diversos aspectos del plan antes de fijar una posición definitiva, al tiempo que anunció una reunión extraordinaria de su Consejo para estudiar el tema con el rigor requerido.
Antes de que se desatara la polémica y se diera marcha atrás con el proyecto, Infantino había defendido el programa asegurando que la entrada de inversión privada permitiría aumentar de manera significativa el financiamiento a las federaciones. Según los cálculos de la entidad, los aportes habrían pasado de 8 millones de dólares por asociación a 20 millones a partir del ciclo que inicia en 2027, lo que representaba un incremento del 150 % respecto al período actual.
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, anunció este viernes que el proyecto FIFA Forward Enterprise fue descartado de manera definitiva. La decisión se tomó tras la firme oposición manifestada por la UEFA, la Concacaf y la Confederación Asiática de Fútbol (AFC), sumada a las solicitudes de revisión planteadas por la Conmebol. La iniciativa pretendía incorporar capital privado para la gestión de los derechos comerciales y las competiciones del organismo internacional.
La postura de la FIFA y el fin del proyecto
A través de un comunicado difundido en las plataformas oficiales de la institución, Infantino confirmó que la propuesta no seguirá adelante. El dirigente sostuvo que la intención del programa era proporcionar una estructura sólida para fortalecer a las 211 asociaciones miembro y promover el desarrollo del deporte, sobre todo en las naciones con menores recursos.
Asimismo, Infantino recordó que el proyecto siempre estuvo supeditado al respaldo mayoritario de las federaciones y al diálogo con el Consejo de la FIFA y las confederaciones. De cara al futuro, el titular del organismo anunció que convocará a las distintas partes interesadas en las próximas semanas con el objetivo de discutir nuevas alternativas para continuar impulsando el crecimiento del fútbol global.
Rechazo coordinado de las confederaciones continentales
La propuesta de comercialización encontró una resistencia inmediata entre las principales organizaciones del fútbol mundial. La UEFA fue la primera en oponerse enérgicamente y advirtió que sus selecciones nacionales no participarían en torneos organizados por la FIFA si la medida se mantenía, sosteniendo que la Copa del Mundo no debe estar a la venta.
Poco después, las 41 federaciones que integran la Concacaf respaldaron la posición europea y cuestionaron la premura del proceso, la falta de garantías y la necesidad de acudir a inversores privados. Por su parte, la Confederación Asiática de Fútbol rechazó la iniciativa al considerar que las divisiones generadas en el seno de la disciplina impedían alcanzar el consenso necesario.
La cautela de la Conmebol y el incentivo financiero
La Conmebol adoptó una postura más cautelosa al solicitar a la FIFA información adicional sobre diversos aspectos del plan antes de fijar una posición definitiva, al tiempo que anunció una reunión extraordinaria de su Consejo para estudiar el tema con el rigor requerido.
Antes de que se desatara la polémica y se diera marcha atrás con el proyecto, Infantino había defendido el programa asegurando que la entrada de inversión privada permitiría aumentar de manera significativa el financiamiento a las federaciones. Según los cálculos de la entidad, los aportes habrían pasado de 8 millones de dólares por asociación a 20 millones a partir del ciclo que inicia en 2027, lo que representaba un incremento del 150 % respecto al período actual.
