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Julio A. López, editor jefe. — Siete meses después de la caída de Nicolás Maduro, la promesa de Donald Trump de una rápida revitalización de la industria petrolera en Venezuela sigue sin materializarse. Empresarios estadounidenses acusan al Departamento de Energía de frenar el ingreso de productores independientes mientras favorece a las grandes petroleras multinacionales.
Eso no es «América primero”
Mauricio Claver-Carone, quien fungió como principal asesor de Trump para Venezuela hasta finales de julio, fue contundente en su denuncia: “A partir del 4 de enero, debería haber sido vía libre para todos los productores estadounidenses. Eso es América Primero”. Según el exfuncionario, en la práctica ocurrió lo contrario: los productores independientes —conocidos como “wildcatters”— quedaron atrapados en condiciones desventajosas frente a las grandes petroleras extranjeras que, según él, mantenían vínculos con el régimen de Maduro.
El conflicto no es menor: enfrenta a dos facciones dentro de la administración Trump. Por un lado, el Consejo de Dominio Energético Nacional (NEDC) de la Casa Blanca, que respaldó desde el inicio a los productores pequeños e independientes. Por otro lado, la burocracia del Departamento de Energía, que terminó imponiéndose en la disputa por competencias. El Departamento de Energía es muy celoso de sus competencias y muy poderoso. Y ganó energía. El problema ahora es que el Departamento de Energía es el responsable de la situación.
Empresarios frustrados, meses de retraso
El malestar entre los productores independientes es palpable. “Llevamos meses de retraso. Ya estaríamos extrayendo petróleo si recibiéramos, solo la mitad de las concesiones que obtienen las grandes petroleras”, declaró un empresario petrolero independiente.
Otro representante del sector fue más allá al señalar que el problema no es el nivel de involucramiento de Washington en Venezuela, sino la elección de sus socios: “Si se permite operar a los productores independientes en los yacimientos, la producción se dispararía de inmediato”.
Documentos compartidos por al menos dos empresas independientes muestran que durante meses solicitaron al Departamento de Energía que obligara a Pdvsa a reconocer contratos internacionales estándar de alto riesgo para la perforación petrolera, sin que se adoptaran medidas suficientes.
Presión para que Rubio tome el control
La tensión ha escalado hasta la Casa Blanca, donde funcionarios han recibido durante semanas quejas del sector y peticiones para que el secretario de Estado, Marco Rubio, asuma directamente la gestión del expediente energético venezolano, desplazando al secretario de Energía, Chris Wright. Sin embargo, Rubio ha optado por respaldar el criterio técnico del Departamento de Energía, en parte porque muchas empresas buscan que el gobierno “elija ganadores y perdedores” favoreciendo a unas compañías sobre otras.
El Departamento de Energía, por su parte, rechaza las acusaciones. Su portavoz, Ben Dieterich, aseguró: “El Departamento de Energía sigue colaborando con funcionarios venezolanos y con empresas energéticas estadounidenses de todos los tamaños para liberar el potencial de los recursos de Venezuela, y estamos obteniendo resultados”.
Contratos en la mira por posibles vínculos con China
Mientras tanto, funcionarios del Departamento de Estado han presionado a la mandataria interina, Delcy Rodríguez, para que firme más contratos con productores independientes, en preparación de acuerdos que podrían cerrarse a finales de agosto. Pero esa apertura también genera inquietud: representantes del sector advirtieron que algunos de los acuerdos inminentes podrían involucrar a empresas recién creadas, sin historial ni estados financieros, y con posibles vínculos con China o con figuras señaladas por corrupción en el entorno de Caracas.
Contexto: la salida de Claver-Carone
La controversia se conoce justo después de que Claver-Carone —una de las figuras más influyentes en la política de Washington hacia Venezuela— dejó de ocupar un cargo formal y de supervisar, de forma extraoficial, los grandes acuerdos petroleros y de reestructuración de la deuda del país. Aunque el propio Claver-Carone calificó su salida de voluntaria, varias fuentes indicaron que fue apartado tras inquietudes internas sobre su nivel de influencia y posibles conflictos de interés en la asignación de oportunidades comerciales en Venezuela.
