Petro cierra su mandato histórico y se prepara para volver a la oposición

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The Daily Journal.- Gustavo Petro vive este jueves su último día como inquilino de la Casa de Nariño. Sin agenda pública ni despedidas oficiales, el mandatario de 66 años se prepara para traspasar la banda presidencial el viernes, cerrando así un capítulo inédito en la historia del país: el primer gobierno de izquierda en más de dos siglos de vida republicana.

El miércoles, Petro se tomó su última foto con ministros y colaboradores cercanos, una imagen difundida por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD). «El primer gobierno de izquierda de Colombia deja un capítulo que marcará la historia política del país», destacó el director de la entidad, Javier Pava, en el mensaje que acompañaba la publicación. Un adiós discreto para un presidente que nunca ha sido amante de los protocolos tradicionales.

Para el politólogo Gabriel Clavijo, investigador de la Universidad Militar Nueva Granada, el simple hecho de que Petro haya llegado al poder constituye ya un hecho revolucionario en sí mismo. «Por primera vez durante 200 años de vida republicana se rompió la línea ininterrumpida de gobiernos de centroderecha y de derecha. Eso es un bálsamo para la democracia colombiana», afirmó el analista.

Durante su gestión, Petro dio visibilidad a comunidades históricamente marginadas, impulsó una ambiciosa agenda ambiental y defendió el fortalecimiento de los derechos laborales. Su discurso, centrado en la justicia social y la transición energética, conectó con millones de colombianos que durante décadas se sintieron excluidos del relato oficial. Sin embargo, gobernar desde la izquierda en un país de profundas raíces conservadoras resultó ser un camino mucho más accidentado de lo que sus cálculos iniciales previeron.

El balance del cuatrienio arroja claroscuros innegables. En el debe, la política de «paz total» se convirtió en el principal talón de Aquiles del Gobierno.

El intento de negociar simultáneamente con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), las disidencias de las FARC y diversas organizaciones criminales desbordó, en opinión de los críticos, la capacidad operativa y estratégica del Estado. Lejos de desactivar los focos de violencia, el país vivió episodios de escalada armada que minaron la credibilidad de la iniciativa.

Tampoco logró sacar adelante su reforma estrella en materia de salud, un proyecto que naufragó en el Congreso tras enfrentar la férrea oposición de gremios y partidos tradicionales. A ello se sumaron varios escándalos de corrupción que salpicaron a altos funcionarios y erosionaron la confianza ciudadana en el Ejecutivo.

En el haber, en cambio, queda un presidente que nunca renunció a su discurso de transformación y que llevó el nombre de Colombia a escenarios internacionales con una voz propia y diferenciada. Petro realizó 65 viajes a 32 países y permaneció fuera del territorio nacional durante 259 días, casi nueve meses completos. Esta cifra lo convierte en el mandatario colombiano que más tiempo pasó en el extranjero desde Andrés Pastrana (1998-2002), quien acumuló 243 días fuera en 57 viajes, según el portal La Silla Vacía. Su activa agenda exterior incluyó encuentros con líderes mundiales y una defensa ferviente de la lucha contra el cambio climático.

Antes de ser presidente, Petro forjó su carrera durante más de tres décadas desde las trincheras de la oposición. Fue congresista, alcalde de Bogotá y el principal contradictor del gobierno de Iván Duque (2018-2022). Desde esas posiciones, hizo de la denuncia contra las élites políticas, la desigualdad y la corrupción los ejes vertebradores de su discurso.

Ahora, con la llegada de De la Espriella al poder, Petro ya ha anticipado que volverá a ejercer ese papel. No se irá a un retiro voluntario ni a un exilio dorado. Promete regresar al terreno que mejor conoce para defender el legado de su Gobierno y plantar cara a las políticas de la nueva Administración. «Volveré a ser opositor», ha repetido en los últimos días, dejando claro que su voz seguirá siendo un factor de peso en la política nacional.

El ciclo se cierra, pero el protagonista no se retira. Para Petro, la salida del palacio presidencial no es un punto final, sino un regreso a los orígenes, un movimiento estratégico para seguir siendo relevante en el tablero político colombiano. La oposición, el rol desde el que construyó gran parte de su capital político, vuelve a ser su territorio natural. Y desde allí, promete, seguirá dando batalla.

Con información de EFE.