The Daily Journal.- Las principales empresas tecnológicas del mundo están invirtiendo grandes sumas de dinero por tareas que pueden efectuar empleados humanos y hoy están en manos de la inteligencia artificial. Se debe al mantenimiento, la infraestructura, la energía y otras razones que, por altos costos, podrían llevar al colapso de la IA.
De acuerdo al portal Bloomberg, Alphabet, Meta, Microsoft y Amazon, tienen compromisos de gasto por cerca de US$2,4 billones para construir la infraestructura necesaria para la inteligencia artificial. Esta cifra se debe a los costos por arrendamiento, edificios, energías y otros. Las alzas representan nueve veces más que el año anterior.
En ese sentido, el alto precio disparó las alarmas sobre la sostenibilidad del modelo. Aphabet, la empresa matriz de Google, registró US$90.000 millones en compras, obligaciones contractuales y arrendamientos; mientras que Meta reveló un aumento considerable, llegando a US$700.000 millones en gasto futuro.
Tanto Alphabet como Amazon ya comenzaron a registrar un flujo de caja libre negativo, y se espera que Meta siga el mismo camino. Todo esto ocurre en medio de una competencia que amenaza con colapsar la rentabilidad y abrirle la puerta a China.
La competencia entre grandes emporios
Entre las razones que podrían llevar al colapso a la IA, según Gary Marcus, especialista en tecnologías, es la carrera entre las mayores corporaciones. El analista, en un artículo que escribió para Financial Times, refiere que estas compañías se encuentran en una competencia para acumular cada vez más potencia informática. Sin embargo, prevé que pronto se llegará a un punto muerto.
Debido al desembolso descomunal que se concentra en centros de datos, procesadores especializados y consumo energético, los resultados financieros comienzan a mostrar grietas. Pese al costo, no han logrado corregir los errores que producen sus grandes modelos.
Marcus compara el negocio de la IA con los de infraestructura pesada, como las aerolíneas. Puesto que, lejos de reflejarse como el modelo de las aplicaciones de software con altos márgenes, está “aquejado de pequeños márgenes, intensa competencia y altos gastos”.
La ruta china: eficiencia y bajo costo
Mientras los gigantes de EE. UU. apuestan por la fuerza bruta computacional, China desarrolla una estrategia menos devastadora. La inversión de las tecnológicas chinas en centros de datos es menos de la décima parte de la de sus rivales estadounidenses, según The Economist.
A pesar de ello, sus modelos compiten de tú a tú. Este avance en la inteligencia artificial del gigante asiático se define en tres factores clave:
- Ingeniería forzada por las sanciones: Las restricciones de EE. UU. a la exportación de chips avanzados empujaron a las empresas chinas a innovar en eficiencia. De este modo, impulsaron arquitecturas como la “mezcla de expertos” (MoE). Esto se deduce en la reducción del consumo de memoria en un 60 % y multiplica por 19 el rendimiento.
- Costos estructurales menores: El costo de la energía (especialmente la verde en el oeste de China) es significativamente inferior al de Europa y EE. UU.
- Cambio de paradigma: China utiliza algoritmos más inteligentes para que el mismo hardware produzca más tokens. La arquitectura del Ministerio de Energía reduce el consumo de energía informática por token al “activar” partes de la red de expertos bajo demanda.
La combinación de estos factores da como resultado un precio sorprendentemente bajo de 0,3 dólares por millón de tokens, apenas una décima parte del que maneja su competidor extranjero, Claude. No se trata de una subvención a corto plazo, sino de una barrera de costos estructural formada por la “dotación energética + elección de tecnología”. A esto se agrega que el modo de producción de China es más eficiente en términos de costos al del complejo industrial-militar de EE. UU.
Modelos chinos como Qwen de Alibaba, Kimi de Moonshot o DeepSeek ofrecen un rendimiento que está solo unos meses por detrás de líderes estadounidenses, pero a una fracción del costo.
Empresas como Uber, Airbnb o Pinterest están migrando sus cargas de trabajo a estos modelos de código abierto. La finalidad es reducir sus facturas hasta en un noventa por ciento, donde las leyes proteccionistas del magnate Donald Trump todavía no logran imponerse.
Con información de Bloomberg, The Economist, Yahoo Finance y Reuters.
