The Daily Journal.- El doble terremoto ocurrido el 24 de junio provocó daños directos estimados en unos 6.700 millones de dólares, según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que advierte que la magnitud de las pérdidas patrimoniales no se refleja plenamente en los principales indicadores de la economía.
La estimación aparece en el informe Desempeño Macroeconómico de Venezuela: Primer Semestre de 2026.
El organismo señala que los sismos ocasionaron además pérdidas humanas, desplazamientos de población, destrucción de viviendas y daños significativos en los servicios básicos, particularmente en el estado La Guaira.
“De acuerdo con las estimaciones preliminares del PNUD, los daños directos ocasionados por el evento se ubican en torno a 6.700 millones de dólares”, señala el informe.
Pese al volumen de las pérdidas, el organismo estima que el impacto inmediato sobre el crecimiento económico será más limitado. El escenario base calcula que el desastre restará aproximadamente 0,5 puntos porcentuales al crecimiento previsto para 2026, aunque la proyección de expansión de la economía venezolana se mantiene en torno a 6,5% para el cierre del año.
El PNUD explica que la diferencia entre la magnitud de los daños y su efecto sobre el PIB responde a que este indicador mide el valor de la producción generada durante un período, pero no el valor de los activos y del patrimonio destruidos por un desastre.
A ello se suma que los terremotos ocurrieron al cierre del primer semestre, por lo que una parte importante de sus efectos económicos se concentrará durante la segunda mitad del año. El organismo destaca además que la infraestructura estratégica vinculada con la actividad petrolera “no habría sufrido daños significativos”.
Reconstrucción puede amortiguar el impacto
El PNUD considera que las labores de recuperación podrían generar un efecto expansivo sobre sectores como la construcción, la manufactura y algunos servicios, aunque advierte que ese impacto dependerá de la capacidad de la economía venezolana para responder a la demanda generada por la reconstrucción.
“Para que la demanda generada por la reconstrucción se traduzca efectivamente en una mayor producción nacional de bienes y servicios, resulta fundamental que el sector privado venezolano participe de manera central en el proceso”, señala el informe.
El organismo advierte que, si la reconstrucción depende principalmente de bienes y servicios importados, una parte importante del gasto podría salir de la economía nacional y reducir su efecto sobre el PIB, el empleo y las empresas venezolanas.
Los efectos de esta inversión podrían sentirse con mayor intensidad en 2027, ya que la proyección para 2026 no incorpora plenamente la demanda asociada a las obras de reconstrucción.
El PNUD también recomienda aplicar el principio de “reconstruir mejor”, de modo que la recuperación no se limite a reponer los activos destruidos, sino que permita mejorar la seguridad, calidad y resiliencia de las viviendas, infraestructura y servicios públicos.
El informe plantea que la participación de empresas nacionales, proveedores locales y trabajadores de las comunidades afectadas podría convertir la reconstrucción en una fuente de empleo y de fortalecimiento de las capacidades productivas internas.
