El cónclave y la sorpresa

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Juan Barreto Director de The Daily Journal para Venezuela y América Latina.- Comenzó el debate entre las dos asambleas: la Asamblea 2015, reconocida por los Estados Unidos como única institución legalmente electa, y la Asamblea 2025, también reconocida como autoridad por los Estados Unidos, lo que aparentemente es una contradicción. Estas dos asambleas han llegado a un acuerdo —y así aparece en los medios, luego de unas breves declaraciones o, más bien, la lectura de un texto— que unifica una ruta y un camino sobre algunos puntos.

Llama la atención que el Dr. Jorge Rodríguez firma como representante del gobierno, mientras que Dinorah Figuera firma como presidenta de la Comisión Delegada de la Asamblea 2015. ¿Esto es tan solo un matiz o hay un asunto de fondo?

En primer lugar, en efecto, Jorge Rodríguez representa al gobierno y no estaría allí representando a la Asamblea Nacional. Esto podría disipar alguna duda sobre el carácter de la legitimidad de la Asamblea 2025 para los Estados Unidos; sin embargo, siguen las discrepancias.

Pero otro asunto, y es lo más importante, es que se llega a un acuerdo que prefigura que se podría avanzar hacia, tal vez, una junta de gobierno, una junta mediadora o cualquier instancia que flote por encima de las instituciones hoy en poder del interinato madurista que ha sido reconocido por los Estados Unidos.

Buena parte de «el debate» transcurrió entre saludos y presentaciones, más que en cuestiones de fondo. Parece que ya se había cocinado un preacuerdo. Lo que más resalta no es precisamente que lleguen a un acuerdo, sino los temas sobre los cuales versa el documento, y el más importante sería la creación de un nuevo Tribunal Supremo de Justicia. Dicen las malas lenguas por los pasillos que saldrían todos los miembros actuales del Tribunal Supremo de Justicia y habría un órgano jurídico con mucha más representatividad, si no legalidad.

En todo caso, entrarían en juego otros actores que hoy están ausentes. Hace horas, por decirlo de alguna manera, el gobierno decía «con los fascistas no se negocia»; hoy se sienta con los representantes de los sectores más radicales: Primero Justicia y Voluntad Popular. El mundo está cambiando, ¡oh, sorpresa!

En Colombia, Petro —que acusaba de fascista a Uribe— negocia con el uribismo para bloquear las iniciativas de De la Espriella y bloquear la posibilidad y la pretensión de que De la Espriella se haga con la jefatura del Parlamento colombiano.

¿Será que la alineación astral o astrológica de ayer, la lluvia de las Perseidas y el eclipse influirán también sobre la vida política venezolana produciendo un cambio? ¿Esperaremos nuevas sorpresas?