Así en el mar como en la tierra: Surfistas dijeron adiós a sus compañeros fallecidos por los terremotos

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Cerca de 60 niñas y niños de la Fundación Jhonaikel Bolívar y un instructor de surf, todos vinculados con playa Los Cocos en Caraballeda, murieron debido a los sismos del 24 de junio. Sus hermanos del agua les rindieron homenaje con flores y sobre las tablas

Vanessa Davies

Mar adentro en playa Los Cocos, el grupo integrado por más 15 surfistas se sentó sobre las tablas, lanzó flores y sacudió el agua con las manos. Era la despedida marina de 60 niñas y niños de la Fundación Jhonaikel Bolívar que fallecieron por los terremotos del 24 de junio, y también, de uno de los instructores, Humberto Zambrano. A los surfistas se los honra surfeando, el verbo favorito de los que adoran las olas.

Antes de entrar en el agua este sábado 15 de agosto, la familia surfista compartió el responso oficiado por el padre Carlos Pérez en un costado del balneario. El sacerdote oró por el descanso eterno de quienes murieron en La Guaira, rezó ante las cenizas de Zambrano y recordó a quienes hoy sufren por los sismos que sorprenden al mundo. Luego, bendijo una botellita de agua mineral y la dispersó entre las personas que compartieron el momento.

Tristeza marina

La Fundación Jhonaikel Bolívar es una organización sin fines de lucro que nació hace cerca de 20 años para recordar a Jhonaikel, amante del surf y deportista que falleció por una enfermedad sorpresiva. Hoy, la fundación está de luto, porque sus pequeñas y pequeños alumnos, que residían en los edificios levantados por la Oficina Presidencial de Planes y Proyectos Especiales (Opppe), desaparecieron bajo los escombros. “Esos niños que estuvieron con nosotros en un campamento antes del 24 de junio ya no están”, explicó, compungida hasta las lágrimas, la presidenta de la fundación, Iriarte Hernández.

Por eso, se trataba de garantizar una despedida respetuosa y en el mar a quienes hicieron del mar una comunidad, indicó Eliézer Rojas, integrante de la fundación.

Esta organización ha tenido poco tiempo para lamerse las heridas. Por el contrario, sus integrantes están dedicados a apoyar con alimentos y lo que sea necesario a rescatistas, policías y familias afectadas por el movimiento telúrico. Para ello, cuentan con el respaldo de donantes como la Fundación Huracán, Rotary y Nestlé, entre otros.

A los surfistas se los despide surfeando; es lo que manda la tradición. El mar de La Guaira los recibió este sábado con las aguas abiertas, porque el amor, lejos de acabarse por los terremotos, creció aún más.

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