The Daily Journal.- El terremoto de magnitud 7,4 en Colombia golpeó con fuerza a varias familias del estado Sucre, en el oriente de Venezuela. Los parientes de las víctimas viven en medio de la incertidumbre por no saber de sus seres queridos desaparecidos y pasan grandes dificultades para reunir el dinero necesario para repatriar los cuerpos.
Al no contar con ayuda de las autoridades, las personas de esta zona han tenido que pedir apoyo en redes sociales y apoyarse en la solidaridad de sus vecinos para enfrentar los gastos y buscar información.
En el pueblo pesquero de Arapo, cerca de Cumaná, la familia de Petra María Gómez tuvo que hacer una colecta en redes sociales para pagar el traslado de su cuerpo desde Cartagena. Gómez, quien era una líder comunitaria y tenía siete años viviendo en el país vecino, sufrió un ataque al corazón durante el sismo. Sus parientes lograron reunir un adelanto de mil dólares con ayuda de la comunidad para traer el ataúd a su pueblo, pero quedaron con deudas al no recibir apoyo del Gobierno.
En la zona rural de El Pilar, la falta de servicios básicos dificulta saber si los familiares están a salvo. Nieves Malavé busca desesperadamente noticias de sus dos hijos de 9 y 11 años que viven en Pereira, una de las ciudades más destruidas por el temblor. Como en su caserío no hay señal y en el pueblo sufren cortes de luz de hasta seis horas, esta agricultora tiene que viajar constantemente para intentar conectarse a internet y recibir algún mensaje.
Esta tragedia en suelo venezolano es parte de los graves daños causados por el sismo en la localidad colombiana de San José del Palmar, en el departamento del Chocó. Según la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres de Colombia (UNGRD), el terremoto deja hasta ahora un saldo de 285 muertos, 379 desaparecidos, casi 4.000 heridos y más de 12.000 casas destruidas.
Con información de EFE.
