De generadores caseros a pulmón de la IA

Nuevas Tecnologías

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Julio A. López, editor jefe.- El auge de los centros de datos en Estados Unidos está generando ganadores inesperados en la industria manufacturera tradicional. Generac, la empresa de Wisconsin conocida por sus generadores domésticos para cortes de luz, se reinventa ahora como proveedor clave de energía de respaldo para la infraestructura de inteligencia artificial.

De los generadores de patio a los megavatios

Generac invertirá US$250 millones para fines de 2026 en equipar múltiples fábricas con versiones reforzadas de sus generadores, diseñadas específicamente para centros de datos. Su cartera de pedidos pendientes para esas máquinas ya alcanza los US$1.600 millones y la compañía prevé sumar unos 1.000 trabajadores, lo que representa un incremento del 10% en su plantilla. «La pregunta que todos se hacen es cuánto durará esta expansión», dijo el CEO Aaron Jagdfeld.

Los resultados del segundo trimestre respaldan ese impulso: Generac reconoció más de US$100 millones en ingresos por centros de datos solo en ese período y ahora proyecta cerca de US$450 millones por ese negocio en todo 2026, una cifra que elevó respecto de sus estimaciones previas. La empresa planea triplicar su capacidad de ensamblaje y empaquetado de generadores en los próximos doce meses y ya comenzó a operar una planta recién adquirida en Sussex, Wisconsin, antes de lo previsto.

Un efecto cascada por toda la cadena de suministro

El fenómeno no se limita a los fabricantes de generadores. Lucian Boldea, CEO de Timken, fabricante de rodamientos de acero con sede en Ohio, señaló que los centros de datos constituyen un nuevo motor de crecimiento para los pedidos que ya recibía de clientes tradicionales como la defensa y el sector aeroespacial. «Esos centros de datos necesitan edificios masivos, caminos, turbinas de gas: todo eso requiere algunos de nuestros productos», explicó.

El impacto llega incluso a empresas pequeñas y familiares. Southeastern Hose, una compañía de Bremen, Georgia, que tradicionalmente fabricaba mangueras metálicas corrugadas para la industria del acero y la petroquímica, vio cómo la demanda de proyectos de centros de datos explotó en los últimos años. Según Trey Travis, vicepresidente de operaciones, esa nueva demanda ayudó a triplicar los ingresos de la empresa en cinco años; ya sumó 60 trabajadores y hoy emplea a 150 personas.

Hay señales de que el boom también está ayudando al sector manufacturero en general: las fábricas estadounidenses sumaron 5.000 empleos en julio, según el Departamento de Trabajo, lo que lleva el total del año a 31.000, lo que representa una reversión frente a los 113.000 puestos perdidos el año pasado. Otras fuerzas contribuyen a esa cifra, como el repunte en la construcción de plantas de semiconductores.

El riesgo de la burbuja

No todos avanzan con la misma confianza. Ben Boucher, analista sénior de Wood Mackenzie, advirtió que «los centros de datos son fundamentalmente distintos de cualquier carga que la industria de equipos eléctricos haya respaldado antes». Algunas empresas frenan sus planes de expansión por temor a que la burbuja estalle, incluso mientras se benefician de la fuerte demanda actual.

Boucher señaló que ya hay fabricantes que renegocian órdenes de compra de hace un año para imponer aumentos de precio de hasta el 20% con tal de mantener los plazos de entrega. Wood Mackenzie proyecta que el mercado de equipos eléctricos para centros de datos en EE. UU. saltará de US$33.000 millones en 2025 a US$66.000 millones en 2030.

Siemens es una de las que apuesta fuerte: este mes anunció una inversión de más de US$200 millones en dos nuevas plantas en Georgia y Texas. Para cubrirse ante una eventual desaceleración, la compañía firma acuerdos plurianuales con cláusulas de penalización: «Si no se cumplen los objetivos, hay una multa multimillonaria muy alta que nos ayuda a compartir el riesgo», explicó Barry Powell, presidente para Norteamérica de Siemens Electrical Products.

Trey Travis, de Southeastern Hose, resume la ambivalencia del momento: «Si esta industria explota, si es una burbuja, siempre existe el temor de que el efecto dominó se revierta». Por eso, dijo, la empresa intenta equilibrar el crecimiento sin descuidar a sus clientes históricos, como las acerías, que podrían sufrir si la desaceleración llega.

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