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Julio A. López, editor jefe.- Venezuela reveló ante inversionistas extranjeros la magnitud real de su apuesta para reactivar la industria petrolera: 916 áreas disponibles para la exploración y producción de crudo y gas en todo el territorio nacional. El anuncio lo hizo la ministra de Hidrocarburos, Paula Henao, durante un evento en Houston, Texas, en el marco de la conferencia internacional IMAGE 2026, uno de los foros energéticos más relevantes del sector a nivel global.
Una oferta que va más allá del crudo pesado
Henao, quien asumió el cargo en marzo de este año tras la salida forzada de Nicolás Maduro impulsada por Estados Unidos, se dirigió a una sala repleta de representantes de la industria energética estadounidense. La funcionaria precisó que las oportunidades no se limitan al petróleo pesado, sello tradicional de Venezuela, sino que también incluyen yacimientos de crudo liviano y mediano, así como proyectos de gas natural.
“Necesitamos concretar estos acuerdos para acceder a estas nuevas áreas”, afirmó la ministra ante los asistentes, entre quienes se contabilizaron cerca de 140 empresas, una cifra que —según Henao— refleja el nivel de interés que despierta el país entre los inversionistas internacionales.
Marco legal renovado para atraer capital
La ministra insistió en que la reciente reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos y su reglamento ofrecen un marco normativo “mucho más claro” para acelerar las inversiones. El gobierno interino, encabezado por la presidenta Delcy Rodríguez, busca firmar contratos de participación en la producción que permitan el ingreso de capital privado a estas zonas, en un intento por revertir dos décadas de caída sostenida de la producción petrolera del país.
“Tenemos todo un mundo por descubrir para ustedes”, resumió Henao ante los inversionistas.
Acuerdos ya concretados con gigantes del sector
El anuncio de las 916 áreas no llegó solo. Esta misma semana, Venezuela formalizó dos acuerdos estratégicos que refuerzan el mensaje de apertura: uno con la petrolera independiente estadounidense Hunt Oil Company, con sede en Dallas, para desarrollar los campos Caro y Carisito, ubicados en el este del país; y otro con SLB (antes conocida como Schlumberger), la mayor empresa de servicios petroleros del mundo, enfocado en el estudio integrado de yacimientos y la caracterización técnica de las áreas operativas a escala nacional.
Durante el evento, el vicepresidente de Pdvsa, Jeovanny Martínez, reconoció que Venezuela necesita aumentar la capacidad y la confiabilidad de su infraestructura petrolera mediante nuevas inversiones, un objetivo que —dijo— solo será posible con la llegada de capital fresco.
Cautela entre las grandes petroleras estadounidenses
Pese al despliegue de cifras y acuerdos, las grandes petroleras de Estados Unidos se mantienen cautelosas ante la posibilidad de reinvertir en Venezuela. La excepción es Chevron, la única compañía que permaneció en el país tras la nacionalización parcial impulsada en 2007 por el gobierno de Hugo Chávez, cuando Caracas exigió a las energéticas extranjeras que cedieran a PDVSA una participación mayoritaria en los proyectos conjuntos. Chevron ha proyectado aumentar su producción en Venezuela en un 50% de cara a 2028.
