Venezuela ficha a Hunt Oil y SLB para reactivar dos campos clave

Economía

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Julio A. López, editor jefe. – Venezuela firmó este martes en Houston un contrato con la petrolera estadounidense Hunt Oil para desarrollar los campos Caro y Carisito, en el oriente del país, además de una alianza con la firma de servicios SLB (antes Schlumberger) para realizar estudios de yacimientos en todo el territorio nacional. Los acuerdos, anunciados por la ministra de Hidrocarburos, Paula Henao, se suman a una seguidilla de contratos con compañías estadounidenses en el marco de la apertura petrolera impulsada por Washington.

Qué firmó Venezuela y con quién

Según explicó Henao, se trata de un Contrato de Participación Productiva de Hidrocarburos (CPPH) orientado al desarrollo y al apalancamiento de la producción de los campos Caro y Carisito, ubicados en la cuenca oriental del país. La ministra calificó a Hunt Oil como «una empresa de reconocida trayectoria» que buscará recuperar la producción en esas áreas.

En paralelo, se firmó una alianza marco con SLB para realizar un «estudio integrado de yacimiento» y la caracterización de áreas petroleras en distintas regiones de Venezuela, un trabajo técnico que aportará datos de reservorios clave para diseñar futuros programas de recuperación, intervención y perforación.

Los convenios se suscribieron durante la participación de una delegación venezolana —integrada por representantes del Ministerio y de Pdvsa, encabezada por Henao junto al viceministro de Geopolítica, Eduardo Ramírez— en la conferencia internacional IMAGE 2026, realizada en Houston.

Hunt Oil Co. es una productora independiente estadounidense, y su llegada se da mediante un esquema de participación en la producción, no como simple proveedor de servicios. Es particularmente interesante porque, a diferencia de muchas independientes, combina experiencia en petróleo, gas, infraestructura y LNG, con una trayectoria internacional importante. Actualmente, sus operaciones más relevantes se encuentran en Estados Unidos, Perú, Kurdistán y Túnez. En EE. UU. posee aproximadamente 550.000 acres, incluidos unos 120.000 acres netos operados en la cuenca Williston de Dakota del Norte, y ha perforado más de 600 pozos horizontales.

El contexto: la mitad del crudo venezolano va a EE. UU.

Los acuerdos se enmarcan en un giro más amplio de la relación petrolera entre ambos países. Según un funcionario de energía de Estados Unidos citado por Rio Times, actualmente más de 500.000 barriles diarios de crudo venezolano —cerca de la mitad de la producción total del país, estimada en unos 1,25 millones de barriles diarios según la misma fuente— tienen como destino refinerías estadounidenses. El Banco Central de Venezuela, por su parte, reportó un crecimiento interanual del 7,14% en el segundo trimestre, una cifra que los medios internacionales no pudieron verificar de forma independiente.

Los nuevos contratos se dan al amparo de la Reforma Parcial de la Ley Orgánica de Hidrocarburos, que Henao mencionó explícitamente como marco legal de estos convenios y que, desde febrero, facilita el ingreso de capital privado extranjero al sector con condiciones operativas y fiscales más flexibles que en años anteriores.

Una segunda etapa: de reactivar campos existentes a explorar terreno nuevo

Más allá de estos contratos puntuales, Henao planteó durante el mismo encuentro sectorial en Houston la posibilidad de reactivar la exploración de nuevas áreas de petróleo y gas, en paralelo con la reconstrucción de los campos y de la infraestructura ya existentes. La ministra destacó que Venezuela dispone de una amplia base de datos sísmica que podría emplearse para identificar nuevas oportunidades.

Ese giro discursivo resulta significativo: hasta ahora, la estrategia venezolana de corto plazo se había concentrado casi exclusivamente en recuperar la producción de campos ya desarrollados, como los de Caro y Carisito. Un énfasis explícito en la exploración y en áreas vírgenes (greenfields) apuntaría a una etapa potencialmente más ambiciosa, que podría abrir oportunidades para compañías de sísmica, geología y perforación exploratoria, así como para operadores internacionales. El propio encuentro de Houston del 19 de agosto incluyó sesiones específicas sobre datos sísmicos y la evaluación de oportunidades costa afuera en Venezuela.

Lo que aún falta confirmar

Pese al anuncio, varios detalles operativos siguen sin precisarse públicamente: no se conocen las participaciones accionarias, los montos de inversión comprometidos, las reservas estimadas de Caro y Carisito, la producción actual o proyectada, ni el número ni el cronograma de perforación. Tampoco existe, por ahora, un anuncio formal de una nueva ronda de licencias, de bloques específicos adicionales o de campañas sísmicas contratadas: se trata, de momento, de una orientación estratégica del Ministerio de Hidrocarburos de Venezuela. 

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