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Julio A. López, editor jefe.- Víctor Julio Flores Rojas, expresidente de la Bolsa de Valores de Caracas, plantea que el mercado de valores venezolano puede desempeñar un papel decisivo en el financiamiento de las Zonas Económicas Especiales (ZEE), movilizando capital nacional y extranjero hacia infraestructura, industria, tecnología y otros sectores productivos.
—¿Qué importancia pueden tener las Zonas Económicas Especiales para Venezuela?
—Las Zonas Económicas Especiales constituyen una herramienta importante para atraer inversión nacional y extranjera, fomentar la industria y generar empleo. América Latina cuenta con amplia experiencia en zonas francas, áreas de desarrollo y regímenes especiales de exportación. En muchos de esos modelos, los mercados de valores funcionan como mecanismos de financiamiento mediante deuda, la apertura del capital de las empresas y fondos especializados.
—¿Venezuela dispone actualmente de un marco jurídico que permita avanzar en esa dirección?
—Sí. Desde julio de 2022 contamos con la Ley Orgánica de Zonas Económicas Especiales, que regula su creación, organización y desarrollo y establece incentivos económicos y fiscales. Además, tenemos la Ley Orgánica del Sistema Financiero Nacional y el Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley del Mercado de Valores. La articulación de estos instrumentos ofrece bases para desarrollar propuestas concretas.
—¿Qué papel debería asumir el mercado de valores venezolano?
—Debemos pasar de la expectativa a la acción. Mi planteamiento es convocar a la Cámara Nacional de Intermediarios del Mercado de Valores, la Cámara Nacional de Emisores de Valores, la Caja Venezolana de Valores y la Superintendencia Nacional de Valores para desarrollar un debate técnico. Tenemos que integrar capacidades, experiencia, tecnología y legislación para presentar al Ejecutivo propuestas de rápida ejecución. No se trata de pedir; se trata de hacer lo que mejor sabemos hacer.
—¿Qué podría aportar concretamente la Bolsa de Valores al desarrollo de las ZEE?
—El mercado puede convertirse en un canal para conectar proyectos empresariales con inversionistas nacionales y extranjeros. La experiencia latinoamericana demuestra que los mercados bursátiles pueden movilizar recursos mediante instrumentos de deuda y capital, además de fondos orientados a infraestructura, bienes raíces, logística, tecnología y exportaciones. Ese modelo ofrece referencias importantes para Venezuela.
—Usted propone también cambios tributarios. ¿Cuál considera prioritario?
—Un primer paso sería extender la exoneración del Impuesto sobre la Renta a los valores de deuda privada autorizados por la SUNAVAL e inscritos en el Registro Nacional de Valores y en la Bolsa de Valores de Caracas, tomando como referencia el Decreto N.º 5.127 del 8 de mayo de 2025.
—¿Qué propone respecto al IVA aplicado a las actividades del mercado?
—Partiendo del principio de no sujeción establecido en el artículo 16, numeral 4, de la Ley del Impuesto al Valor Agregado, planteamos excluir este tributo de las operaciones y servicios financieros prestados por actores del sector, entre ellos sociedades de corretaje, casas de bolsa, asesores de inversión y corredores públicos de valores. Esto contribuiría a mejorar la competitividad del mercado nacional.
—¿Hay mecanismos adicionales para incentivar que las empresas recurran al mercado de capitales?
—Sí. También considero conveniente rescatar los principios que dieron origen a las Sociedades Anónimas de Capital Autorizado. Podría establecerse una exoneración temporal, total o parcial, del ISLR sobre los recursos destinados a fortalecer el capital social de empresas nacionales que participen como emisoras en el mercado de valores.
—¿El objetivo final sería convertir al mercado bursátil en una fuente más importante de financiamiento empresarial?
—Ese debe ser uno de los grandes objetivos. Venezuela enfrenta enormes necesidades de inversión y de reconstrucción. El mercado de valores dispone de talento humano, conocimiento y capacidades tecnológicas que pueden contribuir a canalizar recursos hacia la actividad productiva. Tenemos instrumentos jurídicos; ahora corresponde articularlos y utilizarlos.
—Usted cierra su propuesta apelando a la identidad histórica del mercado bursátil venezolano. ¿Qué significa para usted esa idea?
—Significa volver a nuestras raíces, a la Ceiba de San Francisco, y comprender que el mercado bursátil venezolano no pertenece a una persona ni se identifica con un individuo. Su verdadera imagen está en quien trabaja en una fábrica, sostiene un hogar, dirige una empresa, cultiva la tierra, construye, trabaja en hidrocarburos, manufactura o en minería. También está en los sueños de nuestros estudiantes y en el futuro de nuestros niños.
