Ormuz y Bab el-Mandeb, casi paralizados a la vez

Energía y Petróleo

Julio A. López, editor jefe.- El tráfico marítimo en dos de las rutas petroleras más estratégicas del planeta se desplomó de forma simultánea el jueves, en un cambio confirmado el mismo día que agrava la crisis de suministro global de crudo. Por el estrecho de Ormuz, el tránsito visible de buques de commodities cayó a solo 7 embarcaciones, frente a 14 el miércoles: una caída del 50% en apenas 24 horas. Ningún VLCC (superpetrolero) ni metanero de gas natural licuado cruzó ese paso ese día, aunque sí se registró la salida de un gran gasero cargado de propano y butano por una ruta iraní, según datos de la firma de rastreo Kpler.

El deterioro fue igual de severo en Bab el-Mandeb, el paso que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén: el tránsito bajó a 23 buques el jueves, frente a los 34 registrados tanto el martes como el miércoles, lo que representa una caída cercana al 32% en un solo día. Tampoco allí se detectaron VLCC ni metaneros de LNG; únicamente dos petroleros tipo Suezmax lograron atravesar el paso, con destino a Vietnam e India. Los propios datos de seguimiento advierten que estas cifras podrían no reflejar el panorama completo, ya que no incluyen necesariamente a los buques que navegan con su sistema de identificación automática (AIS) apagado, una práctica cada vez más común entre los operadores que buscan evadir el riesgo o las sanciones.

La ofensiva hutí contra Arabia Saudita, detrás del desplome en el mar Rojo

La caída en Bab el-Mandeb no es un hecho aislado: responde a la intensificación de la campaña de los rebeldes hutíes de Yemen contra Arabia Saudita, según reportó el Financial Times. El grupo declaró a fines de julio un embargo marítimo contra el reino saudí, prohibiendo que cualquier buque cargue o descargue en puertos saudíes, en una escalada que amenaza con cortar una de las rutas de escape que Riad había habilitado para sortear los ataques iraníes en el estrecho de Ormuz. Arabia Saudita había desviado millones de barriles diarios hacia el terminal de Yanbu, en el mar Rojo, con exportaciones que llegaron a dispararse a 3,5 millones de barriles diarios en junio, frente a apenas 240.000 en el mismo mes del año anterior.

El Financial Times estima que, como consecuencia de esta ofensiva, el tráfico regional se ha reducido aproximadamente a la mitad. Reuters ya había confirmado que los cargamentos saudíes que salen de Yanbu recurren cada vez más a trayectos con el AIS apagado, lo que sugiere que los conteos visibles podrían estar subestimando de forma sustancial el movimiento real de buques que intentan sortear el bloqueo hutí sin ser detectados.

El petróleo se mantiene en máximos, sin nuevos saltos

A diferencia de la sesión anterior, el mercado petrolero no registró hoy un salto comparable al del día previo: el Brent se mantiene entre 93 y 94 dólares por barril, mientras que el WTI se ubica cerca de 86,8 dólares por barril. Pese a la relativa estabilidad diaria, ambos crudos mantienen ganancias semanales cercanas al 5%, sostenidas por las restricciones de suministro derivadas de la doble crisis en Ormuz y en el mar Rojo, y por la perspectiva de nuevas sanciones estadounidenses contra Irán.

El escenario combina así dos frentes de presión simultáneos sobre el comercio energético mundial: por un lado, la escalada militar entre EE.UU. e Irán que mantiene bajo mínimos el tránsito por Ormuz, la vía por la que normalmente circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial; por el otro, el recrudecimiento del conflicto entre los hutíes y Arabia Saudita, que compromete la principal ruta alternativa que el reino saudí había desarrollado para mantener sus exportaciones fuera del radar de los ataques iraníes. Con ambos corredores estratégicos operando muy por debajo de su capacidad habitual, los analistas advierten que el riesgo de una disrupción prolongada del suministro energético global sigue en aumento.

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