Los puertos, el nuevo techo del petróleo venezolano

Economía

Audio: https://clyp.it/yhtjwkv0

Julio A. López.- Venezuela produce y vende más crudo, pero no logra exportarlo al ritmo que necesita. Una investigación de la agencia Reuters, publicada este viernes, revela que la deteriorada infraestructura portuaria del país se ha convertido en un techo de facto para las exportaciones petroleras: los buques tanque esperan hasta 30 días para cargar debido a fallas de equipos, cortes eléctricos, problemas de calidad del crudo y lentitud en las transferencias.

Según la investigación, basada en datos marítimos, documentos empresariales y fuentes consultadas por Reuters, pese al aumento de la producción y de la demanda internacional, Pdvsa y sus socios no han logrado superar de forma sostenida los aproximadamente 1,25 millones de barriles diarios de exportación en los últimos meses. El cuello de botella es especialmente grave en José, el principal terminal petrolero del país, ubicado en la costa nororiental venezolana, que maneja alrededor del 70% de las exportaciones totales.

Una fuente de Pdvsa citada por Reuters describió el problema con crudeza: la velocidad de transferencia de crudo desde los tanques hacia los buques es «increíblemente lenta», lo que obliga a las naves a ocupar los muelles más tiempo del asignado en sus ventanas de carga.

La situación también golpea a Guaraguao, otro terminal clave, ubicado en el puerto de Guanta al lado de la ciudad de Puerto La Cruz, en el estado Anzoátegui, donde a mediados de agosto solo dos de los siete muelles estaban plenamente operativos. A esto se suma que algunos puestos de atraque permanecen ocupados por buques inmovilizados desde etapas anteriores de sanciones más severas, lo que reduce aún más la capacidad disponible del sistema portuario.

Un problema que crecerá, no que se resolverá

El reporte advierte que esta limitación podría convertirse en una traba directa al crecimiento petrolero del país. Los nuevos contratos vigentes permiten que más socios de Pdvsa —entre ellos Chevron, Vitol y Trafigura— comercialicen su propia participación en la producción, lo que intensificará la competencia por los muelles, los tanques y las ventanas de carga disponibles. De hecho, Chevron estaría buscando acceso a terminales actualmente dedicados al tráfico doméstico para mejorar su capacidad de despacho, según la información recabada por la agencia.

El peso de los traders internacionales en esta ecuación ya es considerable: Vitol y Trafigura han exportado conjuntamente más de 140 millones de barriles de crudo y combustibles venezolanos desde enero, lo que ha elevado significativamente la presión sobre una infraestructura que no ha recibido inversiones al ritmo de crecimiento de la producción. Reuters señala que los planes actuales de reconstrucción energética del país priorizan la actividad de extracción (upstream), mientras que las terminales y las refinerías siguen rezagadas en materia de inversión.

El contexto: una infraestructura golpeada por años de sanciones

El deterioro de los puertos venezolanos no es un fenómeno nuevo, sino la acumulación de años de bajo mantenimiento en medio de sucesivas rondas de sanciones estadounidenses y de la crisis de liquidez de Pdvsa. José, construido para operar como uno de los mayores terminales de carga de crudo de la región, llegó a manejar cerca del 90% de los despachos petroleros del país en 2019, cuando la producción venezolana promediaba unos 920.000 barriles diarios, muy por debajo de los niveles actuales.

El propio Pdvsa reconoce públicamente que existen deficiencias en la infraestructura y problemas de confiabilidad en sus terminales, según indicó Reuters. Ni el Ministerio de Petróleo venezolano ni la petrolera estatal respondieron a las solicitudes de comentarios de la agencia para esta investigación.

El hallazgo llega en un momento en el que Venezuela busca consolidar su recuperación productiva y ampliar su presencia comercial internacional tras la flexibilización parcial de ciertas restricciones a las exportaciones. Sin embargo, mientras la capacidad de bombeo del subsuelo mejora, la capacidad de despacho en superficie —muelles, tanques de almacenamiento y sistemas de transferencia— se mantiene como el eslabón más débil de la cadena, limitando, en la práctica, cuánto crudo puede llegar realmente a los mercados internacionales, más allá de lo que digan las cifras de producción.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *