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Julio A. López, editor jefe.- El contrato que la compañía de servicios petroleros SLB (antes conocida como Schlumberger) firmó con Pdvsa la semana pasada en Houston contiene un elemento hasta ahora poco conocido: el acuerdo concede a la empresa estadounidense acceso a la extensa información técnica de los yacimientos y campos petroleros de Venezuela, según confirmaron fuentes cercanas a las negociaciones.
El alcance del acuerdo va mucho más allá de un simple estudio técnico: SLB organizará, modernizará y digitalizará las bases de datos de Pdvsa, deterioradas tras años de falta de actualización y, además, afectadas por un ciberataque que en abril de este año afectó a los sistemas administrativos de la petrolera estatal.
El contrato, firmado formalmente el 18 de agosto en un evento en Houston encabezado por la ministra de Hidrocarburos venezolana, Paula Henao, es un acuerdo marco para la realización de estudios integrados de yacimientos en todo el país. El proyecto contempla la gestión de datos, la transferencia tecnológica, la capacitación del personal y el uso de herramientas de inteligencia artificial y de sistemas en la nube para mejorar la confiabilidad y la accesibilidad de la información petrolera venezolana.
Según explicó el consejero delegado de SLB, Olivier Le Peuch, el sector petrolero y gasífero de Venezuela posee un enorme potencial de recursos, pero activar ese potencial requiere tecnología, integración digital y desarrollo de talento a largo plazo. La colaboración se apoya en los 97 años de presencia ininterrumpida de la compañía en el país, uno de los antecedentes operativos más largos de cualquier petrolera internacional en Venezuela.
Por qué importa esta información
Este activo constituye uno de los elementos más valiosos para la nueva apertura petrolera venezolana. El país no publica estadísticas técnicas completas de sus campos desde hace más de una década, lo que dificulta que potenciales inversionistas evalúen reservas, niveles de producción, tasas de declinación de pozos y las necesidades reales de inversión antes de comprometer capital.
La reorganización de esta información podría facilitar la evaluación y eventual adjudicación de campos a compañías extranjeras interesadas en el mercado venezolano, y representa la primera revisión externa significativa de los datos petroleros de Pdvsa en décadas.
El mismo día en que se conoció el detalle del contrato con SLB, Venezuela también firmó un acuerdo de participación productiva con la petrolera texana Hunt Oil para operar los campos maduros de Caro y Carisito, en el oriente del país, que producen crudo liviano y gas natural. Según el vicepresidente ejecutivo de Pdvsa, Jovanny Martínez, Venezuela representa hoy «una industria que ofrece la oportunidad de desarrollar grandes negocios».
Estos acuerdos se suman a los que ya mantiene Chevron, cuya directora financiera había proyectado en julio un incremento del 50% en la producción de sus empresas mixtas venezolanas hacia finales de 2028, hasta alcanzar unos 420.000 barriles diarios.
Parte de una estrategia más amplia de reactivación
Las firmas se enmarcan en el esfuerzo conjunto entre Caracas y Washington para acelerar la inversión en las vastas pero subdesarrolladas reservas petroleras de Venezuela, tras la captura del entonces presidente Nicolás Maduro por Estados Unidos a inicios de este año. Un funcionario estadounidense situó recientemente el flujo de crudo venezolano hacia territorio estadounidense por encima de los 500.000 barriles diarios, en momentos en que el Gobierno interino venezolano, encabezado por Delcy Rodríguez, intensifica la búsqueda de capital y tecnología extranjera para revertir años de declive en la producción nacional de hidrocarburos.
