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Julio A. López, editor jefe. —Conversamos con Roberto Smith, exministro durante el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez y una figura con sólida formación académica: es licenciado en matemáticas por la Universidad Simón Bolívar y posteriormente obtuvo una maestría y un doctorado en Políticas Públicas en la Universidad de Harvard.
Smith protagonizó recientemente un debate en redes sociales tras las declaraciones del general retirado Michael Flynn, quien sostuvo que «el pueblo venezolano exige elecciones libres y justas» y que la prioridad de Estados Unidos debe centrarse en «apoyar esta demanda».
—¿Por qué publicó en sus redes sociales un ataque contra el general Michael Flynn?
—Yo no ataco al general Flynn. Lo conozco desde hace varios años y le tengo mucho aprecio y respeto. Es un hombre probo y, aunque no comparto todas sus opiniones, coincido con la mayoría de ellas.
—Entonces, ¿por qué sus mensajes en las redes sociales?
—Porque el general Flynn está mal informado. Cree que el principal problema de los venezolanos, o lo que todos queremos en este momento, es convocar elecciones de inmediato.
Es cierto que los venezolanos apoyamos un sistema democrático; de eso no debe haber ninguna duda. Pero la realidad que vive el país nos obliga a atender primero asuntos mucho más urgentes.
—¿Qué puede ser más urgente que unas elecciones?
—Yo recorro el país y hablo todos los días con la gente. La situación económica es extremadamente delicada. No podemos reducir la discusión nacional a unas elecciones cuando la paz social pende de un hilo, y ese hilo se llama esperanza.
Los venezolanos somos positivos por naturaleza, pero los políticos no pueden limitarse ahora a hablar exclusivamente de elecciones y de sus aspiraciones de gobernar mientras el país se cae a pedazos; mientras hay niños que se van a dormir sin comer, el desempleo golpea a millones de personas y los salarios no alcanzan ni para cubrir una fracción de la cesta básica.
Hay que entender las prioridades de la gente.
—¿Qué cree que llevó a un general estadounidense a pronunciarse sobre las elecciones en Venezuela?
—Me consta que el general Flynn es una persona sana, bienintencionada y que desea lo mejor para Venezuela. Es probable que algún político le haya vendido la idea de que unas elecciones resolverán todos los problemas del país.
Pero si en este momento un político se para en cualquier plaza Bolívar de Venezuela a hablar exclusivamente de elecciones, probablemente lo tomarán por loco, nadie le prestará atención o correrá el riesgo de ser abucheado.
—Si las elecciones no son la prioridad inmediata, ¿cuál es entonces la solución?
—El presidente Trump y el secretario de Estado Marco Rubio lo han repetido hasta el cansancio: primero hay que estabilizar el país y alcanzar una recuperación económica mínima que permita a los ciudadanos dejar atrás la situación tan difícil que atraviesan. Después habrá tiempo suficiente para hablar de las elecciones.
El enfoque que respaldo reconoce que una transición exitosa requiere tres etapas claramente diferenciadas. La primera es dominar: quebrar el poder estratégico del Antiguo Régimen, eliminar la amenaza principal.
La segunda es estabilizar y reconstruir: evitar el colapso del Estado, restablecer la producción petrolera, la electricidad, la infraestructura, la inversión y la funcionalidad económica básica.
Y la tercera son las elecciones. Una vez que el país esté suficientemente estabilizado, sus instituciones hayan sido reconstruidas y los venezolanos puedan ejercer libremente su voluntad política.
—¿Y qué hacemos mientras tanto con el gobierno encabezado por Delcy Rodríguez?
—El objetivo no es Delcy. El objetivo tampoco es el chavismo.
Y el objetivo no puede reducirse simplemente a celebrar la elección lo antes posible.
El verdadero objetivo debe ser dejarle a Venezuela algo mucho más difícil de construir: una república estable, próspera y funcional, capaz de gobernarse a sí misma una vez que Estados Unidos se retire.
Por eso sigo respaldando esta secuencia:
Dominar, estabilizar y reconstruir elecciones.
—¿No existe el riesgo de que postergar las elecciones termine por postergar también la democracia?
—La historia ofrece algunas lecciones. Después de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos no se limitó a derrotar a Alemania y Japón, convocar inmediatamente elecciones y regresar a casa. Los ocupó, contribuyó a estabilizarlos y reconstruirlos y ayudó a establecer las bases institucionales necesarias para gobiernos constitucionales.
Corea del Sur ofrece otra lección. La seguridad, la capacidad del Estado y la reconstrucción económica fueron cimientos esenciales para el desarrollo de la república próspera y políticamente madura que finalmente surgió.
Venezuela debe aprender de esas experiencias.
—Si tuviera al general Flynn frente a usted, ¿qué le diría?
—Le haría un llamado respetuoso: “General, coincidimos en el destino”.
Después de varias décadas trabajando por una Venezuela libre y próspera, no podemos permitirnos otra transición que gane una elección, pero fracase en desmantelar el sistema que destruyó al país.
Ese es el verdadero peligro.
