The Daily Journal – El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, expresó su preocupación este viernes ante la posibilidad de que la ciudadanía brasileña pierda la confianza, la esperanza y la fe en las instituciones democráticas, a raíz de las recientes sospechas que han salido a la luz sobre la conducta de algunos magistrados del Tribunal Supremo.
Durante un acto oficial en Brasilia, junto al presidente del Supremo, Luiz Edson Fachin, Lula advirtió que la democracia corre un grave riesgo si las instituciones no se mantienen sólidas y en pleno funcionamiento.
En medio de la creciente tensión dentro de la máxima corte del país y en plena campaña para su reelección en los comicios del 4 de octubre, el mandatario afirmó que, como jefe de Estado, siente la obligación de hacer un «esfuerzo sobrenatural» para que la sociedad siga confiando en los órganos que garantizan el Estado de derecho.
No obstante, Lula subrayó que existen «algunas personas» que buscan intencionadamente «debilitar» a las instituciones, y lanzó un mensaje contundente: «Nadie, nadie, en nombre de la democracia, puede utilizar el cargo que ocupa en beneficio personal», enfatizando que tanto el presidente como un trabajador o una médica deben estar sujetos a las mismas normas y procedimientos legales.
Las declaraciones del presidente surgen en respuesta a la grave crisis institucional que sacude al Supremo, desatada por el hallazgo de mensajes comprometedores en el teléfono móvil del banquero Daniel Vorcaro, quien se encuentra preso por un fraude millonario.
La investigación reveló una amplia red de contactos del banquero con altas autoridades, incluyendo al juez Alexandre de Moraes, conocido por haber liderado el proceso que resultó en la condena del expresidente Jair Bolsonaro.
Según las pericias, De Moraes no solo intercambió mensajes con Vorcaro pidiéndole protección y consultándole sobre la conveniencia de abandonar el país, sino que también habría revisado un contrato millonario entre el bufete de su esposa y el extinto Banco Master, propiedad del banquero.
El caso salió a la luz después de que el juez André Mendonça levantara el secreto de sumario, lo que desencadenó una contraofensiva de De Moraes, quien pidió a Fachin que investigue a su colega por posibles abusos de autoridad.
En este contexto de turbulencia, Lula hizo un llamado a no «oficializar la industria de las noticias falsas» ni la de «filtraciones selectivas» con fines políticos o económicos, advirtiendo que, de no frenarse estas prácticas, se terminará perdiendo la credibilidad que la sociedad deposita en el Poder Judicial.
Previamente, el presidente del Supremo, Edson Fachin, también se había referido a la crisis, señalando que los hechos están siendo analizados por el tribunal, que actualmente cuenta con diez magistrados.
Con información de EFE.
