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Julio A. López, editor jefe.— Los negocios petroleros tienen riesgos, al igual que cualquier otra inversión. Sin embargo, cuando un campo acumula más de un siglo de historia productiva y uno de sus pozos lleva más de 80 años produciendo, con cerca de 950 millones de barriles extraídos, el pasado deja de ser únicamente historia: se convierte en una poderosa herramienta para evaluar la viabilidad económica del futuro.
Ese es uno de los principales activos que recibe KEO Energy en PetroUrdaneta, empresa mixta controlada mayoritariamente por Petróleos de Venezuela, que opera los campos La Paz, Mara Oeste, Mara Este y El Moján en la cuenca de Maracaibo. Bajo el acuerdo integral suscrito con la petrolera estatal, KEO asumió responsabilidades técnicas y operativas y aportará financiamiento para reactivar la producción.
Aunque KEO todavía es poco conocida en Venezuela, su matriz cuenta con experiencia internacional en operaciones petroleras costa afuera y en tierra. En Brasil, concretó en mayo de 2023 la adquisición de activos en Papa Terra y Peroá, que, al cierre de 2022, sumaban 18,8 millones de barriles en reservas. Durante el tercer trimestre de 2023, esos activos registraron una producción de 2.036 barriles diarios.
En Omán, la compañía participó en el Bloque 70, donde cumplió los compromisos de la primera fase, desarrolló una campaña de perforación e inició las pruebas de producción. Su experiencia también se extendió a Estados Unidos, donde mantuvo producción convencional en la cuenca de Illinois mediante 60 pozos, bajo un modelo de operaciones de bajo costo y riesgo.
Pero es la historia de los activos zulianos la que ofrece una referencia extraordinaria. Los campos La Paz, Mara y El Moján, al oeste de Maracaibo, forman parte de uno de los alineamientos estructurales más importantes de la cuenca. La Paz fue descubierto en 1922, pero su verdadero potencial comenzó a revelarse en 1944, cuando el pozo exploratorio P-62 alcanzó las calizas del Cretácico y encontró un yacimiento de enorme productividad.
Posteriormente, el P-84 alcanzó una producción de 30.000 barriles diarios. La intensa fracturación natural del yacimiento favoreció el flujo de hidrocarburos y permitió extender la explotación a formaciones más profundas. En 1953, el P-B6 produjo 3.000 b/d de crudo con 33° API desde el basamento.
La magnitud histórica de La Paz es igualmente significativa. PetroUrdaneta ha estimado alrededor de 4.600 millones de barriles originalmente en sitio y aproximadamente 950 millones de barriles de producción histórica acumulada. Entre sus pozos emblemáticos figuran los P-62, P-84, P-86, P-114 y P-201.
El P-84 ocupa un lugar especial. Fuentes de Petróleos de Venezuela le atribuyen una producción acumulada cercana a 64 millones de barriles, una cifra que ilustra la excepcional productividad alcanzada por el campo durante décadas.
Shell estuvo vinculada durante aproximadamente medio siglo al desarrollo de estos activos. La explotación comenzó en los primeros años de la década de 1920 mediante compañías del grupo Royal Dutch/Shell, entre ellas Venezuelan Oil Concessions y Caribbean Petroleum. Shell desarrolló importantes yacimientos cretácicos en La Paz y descubrió el campo Mara en 1945. En 1953 encontró allí una importante acumulación de petróleo liviano en el basamento ígneo y metamórfico.
Ese mismo año, las operaciones quedaron consolidadas bajo la marca Shell en Venezuela. La compañía permaneció vinculada a estos activos hasta la nacionalización petrolera de 1975-1976, cuando concluyó el régimen concesionario.
Toda esa historia no elimina el riesgo geológico, financiero ni operacional de una nueva inversión. Pero proporciona algo que ningún modelo financiero puede generar: décadas de evidencia física sobre la existencia, la productividad y el comportamiento de los yacimientos.
Por eso, KEO Energy no parte de una hoja en blanco. Su apuesta se basa en campos que durante generaciones han demostrado su capacidad para producir petróleo.
El gas asociado, componente integral del negocio de KEO Energy en PetroUrdaneta, aporta un valor estratégico importante al proyecto por la cercanía de sus campos a Colombia y a la infraestructura gasífera existente, lo que podría facilitar en el futuro la exportación de gas venezolano hacia el vecino país, donde existe una creciente necesidad de nuevas fuentes de suministro.

Ahora comienza otra prueba: determinar cuánto de ese potencial histórico puede recuperarse mediante capital, tecnología, rehabilitación de pozos e inversión eficiente.
El impacto, además, trascenderá los barriles. La expansión inmediata de las operaciones contempla la generación de 1.300 nuevos empleos en el Zulia, convirtiendo la reactivación de PetroUrdaneta no solo en una apuesta petrolera, sino también en un nuevo motor de la actividad económica.
