Petróleo a >$100: construir la gran chequera en blanco venezolana

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Mario Zambrano.- El reciente ataque de los rebeldes contra la refinería de Jazan de Saudi Aramco (400.000 bpd) en Arabia Saudita ha empujado el crudo Brent a los 100 dólares por barril (98,70 $) y el WTI a 94 $. En un escenario global marcado por la escalada bélica entre EE. UU. e Irán, la vulnerabilidad de las rutas de suministro en el Medio Oriente —con el estrecho de Ormuz inestable por el bloqueo de más de seis meses y el mar Rojo amenazado— deja de ser una hipótesis teórica para convertirse en una crisis sistémica de la economía mundial.

Frente a este colapso logístico, el péndulo del poder energético se inclina inevitablemente hacia las Américas. Mientras EE. UU. enfrenta un declive crítico en sus reservas estratégicas y apenas garantizan 10 años de producción con los volúmenes actuales de más de 13,7 millones de bpd, y su Reserva Estratégica se encuentra en su mínimo histórico de 40 años (289 millones de barriles). La respuesta a la seguridad hemisférica se encuentra al sur del mar Caribe.

Venezuela, poseedora de la mayor acumulación de hidrocarburos del planeta, con 303.000.000.000 de barriles certificados, presenta un horizonte de producción que supera los 700 años. El verdadero reto para capitalizar esta ventana de oportunidad histórica y los precios que se avecinan por encima de los 100 dólares no es geológico, sino estrictamente de superficie: la infraestructura, la tecnología, la seguridad jurídica, un gobierno legítimo y un marco normativo atractivo.

La próxima chequera en blanco para nuestra Venezuela debe enfocarse en la creación de dos equipos científicos: el primero, un equipo científico petrolero que optimizará el factor de recobro. Actualmente, este se ubica entre un 5% y un 7% para extraer crudo de 8° API (tipo melcocha). Elevarlo al 20% o más es nuestra verdadera chequera en blanco. También, se enfoca en el gas y los recursos no convencionales. Con reservas de 200 TCF de gas natural, es urgente detener el venteo de millones de pies cúbicos diarios en el norte de Monagas. Asimismo, el fracking en La Luna y Querecual podría aportar millones de barriles diarios adicionales; como ejemplo, tenemos a EE. UU.

El segundo equipo científico debe enfocarse en cuantificar y certificar los hoy llamados minerales críticos, así como en todo el potencial del Arco Minero del Orinoco.

La transición energética hacia energías alternativas o complementarias (mix energético) exige cuantificar y certificar los minerales críticos y Venezuela cuenta con geólogos de gran trayectoria. Además, el vanadio es clave y se encuentra en los residuos de petróleo de la Faja Petrolífera del Orinoco (FPO); es un elemento indispensable para el almacenamiento a gran escala y la estabilización de las redes eléctricas en Europa y Norteamérica.

Para que los capitales transnacionales fluyan en este ciclo alcista, Venezuela debe resolver su cuestión jurídica. El monopolio absoluto de PDVSA debe dar paso a una apertura total (100% de capital privado), a la libre comercialización y a incentivos fiscales. La historia nos enseña que, tras la expropiación de 2007, el inversionista exige seguridad jurídica y un nuevo gobierno. La participación del gobierno de EE. UU. en los acuerdos actúa como paraguas de protección política y de-risking financiero: un doble peaje necesario ante la falta de confianza del país.

La soberanía no se ejerce sobre reservas de papel en el subsuelo mientras la población sufre fallas eléctricas; la soberanía es una capacidad real que se demuestra produciendo con eficiencia y transformando el recurso en calidad de vida. Con ciencia, tecnología y seguridad jurídica, Venezuela será el garante de la seguridad energética hemisférica. ¡El momento es ahora!

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