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Julio A. López, editor jefe.- Venezuela sumó esta semana otro capital extranjero a su ambicioso plan de reactivación petrolera. Minerosol Group C.A., filial venezolana controlada por la estadounidense Denarius Holding Group —cuyo principal accionista es la energética turca Çan2 Termik—, firmó con PDVSA un Contrato de Participación para la Producción de Hidrocarburos (CPPH) que contempla una inversión cercana a los 382 millones de dólares en el campo CEMA, ubicado en el estado Anzoátegui.
El acuerdo, revelado entre el 16 y el 17 de septiembre tanto por Denarius como por Çan2 Termik ante el regulador bursátil turco, otorga derechos exclusivos de operación por un plazo inicial de 20 años, con opción de extenderlo otros 20 años, sujeta a aprobación posterior. Se trata de un contrato distinto al de la antigua empresa mixta Petrokariña, que operaba en el occidente del país: CEMA, conocido anteriormente bajo ese mismo nombre, agrupa diez yacimientos en el oriente venezolano que suman 162,4 kilómetros cuadrados, con reservas remanentes estimadas en 104,2 millones de barriles de crudo y 499.300 millones de pies cúbicos de gas, según la información divulgada por las compañías.
Hoy esos campos producen apenas 400 barriles diarios, una fracción mínima de su potencial. El plan conjunto apunta a elevar esa cifra a cerca de 9.870 barriles diarios mediante la rehabilitación de pozos, mejoras operativas y técnicas de recuperación mejoradas. Çan2 Termik adelantó que financiará la primera fase del proyecto con recursos provenientes de un aumento de capital reciente, originalmente destinado a energías renovables.
El acuerdo con Denarius y Çan2 Termik se ubica en el extremo del espectro, de negociado a la luz pública, divulgado ante reguladores bursátiles y —según sus propios protagonistas— amparado en autorizaciones formales del gobierno estadounidense.
Çan2 Termik es una empresa energética turca especializada en generación eléctrica y propietaria de la central térmica Çan2, ubicada en Çanakkale. La planta cuenta con 340 MW de capacidad instalada (330 MWe) y opera con lignito de producción nacional, lo que la convierte en un activo relevante para la seguridad energética de Turquía y para reducir su dependencia de combustibles importados. Entró en operación comercial en 2018 y cotiza en Borsa İstanbul desde 2021.
Como referencia de su escala operativa, produjo 1.962 GWh de electricidad en 2023; además, mantiene un contrato con la empresa estatal EÜAŞ que contempla aproximadamente 1,73 TWh anuales de electricidad a un precio mínimo de US$75/MWh hasta finales de 2029. Su importancia radica especialmente en su capacidad de generación de base, en el aprovechamiento de recursos energéticos domésticos y en su infraestructura de control y tratamiento de emisiones.
Un actor que ya operaba con licencias de EE.UU.
Un dato que distingue este acuerdo de otros episodios recientes del sector petrolero venezolano es el propio historial de Minerosol: la empresa aseguró contar con cerca de 30 años de trayectoria prestando servicios petroleros en el país y sostuvo que sus actividades se han desarrollado conforme a las sanciones estadounidenses vigentes y con autorizaciones específicas de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC). Es decir, a diferencia de los intermediarios que operaban en la sombra durante los años más duros del chavismo bajo Nicolás Maduro, Minerosol dice haber mantenido su actividad dentro del marco legal permitido por Washington incluso antes de la apertura actual.
Çan2 Termik no es una petrolera tradicional. El grupo turco construyó su experiencia principalmente en generación eléctrica y minería, pero desde 2024 amplió su presencia en el negocio petrolero al adquirir el 65% de Denarius Pumping Services, cuya filial venezolana presta servicios de extracción de crudo. Esa plataforma le ha permitido avanzar desde el sector eléctrico hacia proyectos petroleros a largo plazo en Venezuela.
Parte de una oleada mayor
El contrato con Denarius se suma a los anuncios que redibujan el mapa energético venezolano tras la salida de Maduro del poder en enero pasado: la ampliación de Chevron en Petroindependencia, el acuerdo entre Petróleos de Venezuela y Continental Resources para el bloque Ayacucho 2, el memorando que TotalEnergies firmó apenas el sábado pasado, y las negociaciones avanzadas que mantiene ExxonMobil para regresar al país después de casi dos décadas.
