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Víctor Julio Flores Rojas.– Los mercados de valores latinoamericanos han entendido una verdad fundamental: en la era de la disrupción tecnológica y la concentración de capital, pensar de forma estrictamente local es un techo para el crecimiento.
La reciente Declaración de San José —suscrita por las bolsas de la región en el marco de la 53.ª Asamblea General de la Federación Iberoamericana de Bolsas (FIAB) en Costa Rica— plantea un mapa de ruta estratégico para superar los desafíos de liquidez, escala y profundidad que enfrentamos. Para Venezuela, esta visión no debe ser una simple declaración de principios: es la oportunidad de activar un verdadero motor para nuestro mercado bursátil.
México y Colombia como referentes
Estos países cuentan con:
• El Sistema Internacional de Cotizaciones (SIC) de la Bolsa Mexicana de Valores.
• El Mercado Global Colombiano (MGC) de la Bolsa de Valores de Colombia.
Ambas plataformas demostraron que cuando reguladores, bolsas, cajas de valores y casas de bolsa se alinean, es posible democratizar el acceso al capital. ¿El secreto de su éxito? Resolvieron la mayor fricción del inversionista local: la posibilidad de cotizar, comprar y liquidar títulos globales de renta variable y ETF en su propia moneda nacional y a través de custodios locales, sin las trabas ni los costos de abrir cuentas fuera de sus fronteras.
¿Qué significaría esto para el inversionista venezolano?
Imagine por un momento la posibilidad de diversificar su portafolio patrimonial desde la comodidad de su cuenta de corretaje local y en moneda nacional:
• Gigantes tecnológicos y globales: Invertir en empresas líderes de la economía mundial como Apple, Microsoft, Amazon o Tesla, participando directamente de su crecimiento.
• Petróleo y energía: Comprar y vender acciones de Chevron, GE Vernova, GeoPark, los ADR de la empresa italiana Eni, o los emitidos por Petrobras.
• Índices y diversificación instantánea (ETF): Acceder en bolívares a instrumentos indexados como el S&P 500 (SPY) o el Nasdaq-100 (QQQ), permitiendo que tanto un pequeño ahorrista como un tesorero institucional construyan una estrategia financiera diversificada en segundos.
No se trata de una utopía remota; es la mecánica cotidiana con la que hoy operan los inversionistas en Ciudad de México o Bogotá.
El Mercado Global Venezolano (MGV): Innovación con sello local
Venezuela no parte de cero. La Bolsa de Valores de Caracas (BVC), la Caja Venezolana de Valores (CVV), la Superintendencia Nacional de Valores (SUNAVAL) y las casas de bolsa cuentan con el marco operativo y la arquitectura tecnológica —respaldados en las Normas sobre Actividades de Intermediación de Corretaje y Bolsa— para implementar un Mercado Global Venezolano (MGV).
Con la creación de un segmento exclusivo de mercado global dentro del sistema de negociación de la BVC, los venezolanos podrían acceder a portafolios internacionales diversificados con horarios alineados a las grandes plazas financieras del mundo.
El poder de la moneda local como sustituto de cobertura
En economías multidivisa o con volatilidad cambiaria, la tendencia natural de los agentes económicos es resguardarse en divisas. El verdadero valor disruptivo del MGV radica en cambiar esta dinámica:
• Efecto de cobertura real: El inversionista adquiere un activo internacional indexado a moneda fuerte, protegiendo su patrimonio frente al riesgo cambiario.
• Protección del circuito financiero: El capital se mantiene depositado, intermediado y custodiado dentro del sistema financiero nacional.
• Fortalecimiento del bolívar: Se genera un «sustituto de cobertura» eficiente, estimulando directamente la demanda, la utilidad y el uso de la moneda nacional sin exigir la salida de divisas del país.
• Efecto contagio: Se incrementa el volumen y la variedad de productos bursátiles en el mercado local, beneficiando y potenciando el ingreso de nuevos emisores locales y otros sectores interconectados.
Durante estos últimos meses, he puesto de manifiesto enfoques, alternativas y conceptos como base para un debate local amplio que permita evaluar viabilidad, adecuación y tiempos de ejecución. Esta iniciativa y preocupación sobre el futuro de nuestro mercado de valores se alinea perfectamente con los principios recogidos en la Declaración de San José.
En conclusión, y haciendo uso del argot beisbolístico en la voz de Tommy Lasorda, legendario mánager de los Dodgers de Los Ángeles: «Prefiero que un pitcher se baje del montículo enojado conmigo por sacarlo, a que se baje enojado consigo mismo por permitir el jonrón de la derrota».
Víctor Julio Flores Rojas
Expresidente de la Bolsa de Valores de Caracas
Corredor Público de Valores | Asesor de Inversiones
