Dr. Juan Barreto, director de The Daily Journal para Venezuela y América Latina.– Pasa el tiempo, transcurren los días y Venezuela sigue firmando cartas de intención con las empresas petroleras, mineras y gasíferas sin que se realicen contactos para firmar los contratos definitivos.
Las petroleras entran en la zona de impaciencia. Los inversionistas se preguntan qué está pasando y cuáles son las garantías. Mientras esto ocurre, el país se ralentiza. Solo Chevron, que en su momento firmó con el Gobierno de Venezuela y que se ha mantenido firme aquí, cuenta con las credenciales para estar tranquila porque tiene contratos específicos. Pero otras empresas guardan una distancia cautelosa porque no saben a qué atenerse.
Hoy se lleva a cabo un encuentro que todos saludamos —aunque haya cierta precaución al respecto, le damos el beneficio de la duda—: se reúnen los representantes de la Asamblea Nacional de 2015 con los representantes del Gobierno de Venezuela y llegan a un conjunto de acuerdos y compromisos. Tal vez esta sea la llave de paso que permita espacios de transparencia, de contraloría y de cumplimiento de las condiciones para que lleguen las inversiones a Venezuela.
¿Será que esta mesa de trabajo o este espacio de negociación también toma en cuenta el vapuleado bolsillo de los venezolanos y voltea a mirar hacia la despensa y la nevera de los trabajadores y de la clase media? ¿Será que en algún momento también se crea una submesa de carácter social para atender las demandas de los médicos, las enfermeras y el personal de la industria eléctrica que se encuentra en manos del Estado? Todas estas son preguntas e inquietudes que tienen al pueblo venezolano pendiente de los resultados. Ojalá en este proceso de transición y de nueva era que el Gobierno llama «Venezuela renace», renazca también la expectativa y el reconocimiento del pueblo trabajador y de la clase media. Porque sin patria no hay soberanía; sin soberanía no hay patria, pero la patria y la soberanía son, en última instancia, la gente. Si la gente no es atendida y los servicios públicos no son recuperados en un tiempo más o menos urgente, poco a poco se irán desvaneciendo las esperanzas que el pueblo tiene en esta nueva etapa.
Seguiremos de cerca este proceso. Venezuela bien vale la pena.
