Surinam acelera su carrera energética

Opinión

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El Bloque 52 podría convertir al país en la próxima potencia petrolera del Atlántico Sur.

Julio A. López. — Mientras Guyana continúa captando la atención de la industria energética mundial gracias a los gigantescos descubrimientos liderados por ExxonMobil, Surinam avanza rápidamente para consolidarse como el próximo gran protagonista de la Cuenca Surinam-Guyana, una de las regiones petroleras más prometedoras del planeta.

El centro de atención es el Bloque 52, un área offshore de aguas profundas operada por la petrolera malaya Petronas, donde las autoridades surinamesas esperan obtener una Declaración de Comercialidad para el petróleo en los próximos 18 meses, un paso fundamental para avanzar en el desarrollo comercial de los recursos descubiertos en la zona.

La noticia representa un nuevo impulso para un país que hasta hace pocos años apenas figuraba en el mapa energético mundial y que hoy comienza a ser observado por las principales compañías petroleras internacionales.

El Bloque 52 ya había alcanzado un hito importante en noviembre de 2025, cuando el descubrimiento de gas natural Sloanea fue declarado comercialmente viable. Ese campo constituye el primer gran proyecto gasífero offshore de Surinam y podría desembocar en la construcción de instalaciones flotantes de licuefacción de gas natural (FLNG), con una decisión final de inversión prevista para finales de este año y una meta de producción inicial para alrededor de 2030.

Sin embargo, el verdadero potencial del bloque podría ser aún mayor.

Además de los descubrimientos de gas, Petronas ha identificado indicios importantes de petróleo en varios pozos exploratorios, entre ellos Roystonea-1, Fusaea-1 y Caiman-1. Estas campañas han confirmado la existencia de sistemas petroleros y gasíferos en una región que comparte características geológicas con el prolífico Bloque Stabroek de Guyana, donde ExxonMobil ha descubierto más de 11.000 millones de barriles equivalentes de petróleo recuperables y actualmente produce cerca de 900.000 barriles diarios.

Analistas del sector consideran que el desarrollo simultáneo de petróleo y gas en el Bloque 52 podría transformar radicalmente la economía surinamesa en la próxima década.

Modelos de la consultora Rystad Energy estiman que los recursos recuperables del bloque podrían superar los 500 millones de barriles equivalentes de petróleo, mientras que el potencial gasífero de Surinam podría alcanzar los 20 billones de pies cúbicos de gas natural, lo que sitúa al país entre los nuevos actores energéticos emergentes del continente.

La expansión energética de Surinam no se limita al Bloque 52. El país también avanza en el megaproyecto GranMorgu, liderado por TotalEnergies, cuya inversión supera los 10.500 millones de dólares y que prevé iniciar la producción petrolera en 2028. Paralelamente, la estatal Staatsolie mantiene abiertas nuevas rondas de licitación offshore que abarcan más de 70.000 kilómetros cuadrados de áreas exploratorias.

Para los analistas regionales, el fenómeno va mucho más allá de Surinam. La combinación de los descubrimientos de Guyana, los avances de Trinidad y Tobago en gas natural y las perspectivas de Surinam está desplazando progresivamente el centro de gravedad energético de Sudamérica hacia el Atlántico.

En ese contexto, la fachada atlántica del norte de Sudamérica se perfila como uno de los principales polos de crecimiento energético del siglo XXI, atrayendo miles de millones de dólares en inversiones, tecnología para aguas profundas y nuevas infraestructuras para la exportación de petróleo y gas.

Lo que hace apenas una década parecía una frontera exploratoria de alto riesgo comienza a transformarse en una nueva provincia energética global. Y Surinam, silenciosamente, parece decidido a formar parte de esa historia.

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