The Daily Journal.—En una entrevista concedida al periodista Mario Villegas, el analista político y profesor universitario Juan Barreto desglosó la compleja transición institucional que atraviesa Venezuela. Con su característico estilo agudo, el exalcalde de Caracas analizó los recientes movimientos de la Casa Blanca, los desafíos estructurales de la oposición radical y los escenarios jurídicos que esperan a la administración de Delcy Rodríguez tras vencerse los plazos constitucionales.
Barreto valoró de forma positiva la irrupción de Dinorah Figuera en la escena política, describiéndola como una figura “sensata, humilde y discreta” desde sus tiempos en La Causa R. A su juicio, Figuera representa exactamente el tipo de perfil que Washington busca para destrabar la crisis venezolana.
«Yo creo que los norteamericanos están apostando a figuras de segunda línea que no tengan tantas pretensiones personales, que no tenga tantos compromisos ─incluso con su propia historia─. Están apostando figuras inteligentes y honestas de segunda línea, operadores políticos ─como los llaman─ para que puedan confrontarse con el Gobierno, llegando a acuerdos», detalló.
Frente al descontento expresado por dirigentes opositores sobre el nuevo rol de Figuera, el analista recurrió al pragmatismo político: «Yo diría aquella frase que se ha hecho famosa para cualquier situación: no importa de qué color sea el gato, lo que importa es que cace al ratón. Qué importa si es Dinorah Figuera, si es María Corina, si es Leopoldo…».
Asimismo, sugirió que la designación fue fríamente calculada por la Casa Blanca: «Los señores de los cohetes del 3 de enero tienen el sartén por el mango y toman decisiones y parece que evaluaron que necesitaban para este momento a una persona que, siendo lo suficientemente audaz, tuviese un perfil un poquito más bajo».
El laberinto de María Corina Machado
Al abordar el rol de María Corina Machado, Barreto aclaró que ─en su opinión─ la designación de Figuera no pretende competir con su liderazgo mediático y organizativo. Sin embargo, advirtió que Machado se encuentra atrapada por sus propias barreras legales y discursivas.
«María Corina tiene que resolver primero algunos problemas: hay que resolver el problema de entrar al país y lograr que el gobierno le quite el San Benito de la inhabilitación arbitraria a la que la tiene sometida».
El profesor universitario enfatizó que uno de los principales frenos de Machado para sostener su crecimiento es su incapacidad para conectar con las bases descontentas de la izquierda: «El mariacorinismo tiene un déficit de chavismo porque el discurso dominante ha sido de mucha confrontación y descalificación hacia los chavistas de una manera muy indiferenciada», explicó.
Aunque el exalcalde de Caracas reconoció que Machado cuenta con «unos números bárbaros», afirmó que «no va a crecer porque su techo máximo se le ha venido reduciendo».
«Viene perdiendo a los sectores intermedios y nunca le ha podido llegar a ese sector amplio, disperso, numeroso, que es la izquierda y los chavistas».
A pesar de sus profundas discrepancias con el proyecto económico de la dirigente, el analista confesó que la apoyaría en un escenario de polarización absoluta frente al actual sistema de gobierno: «Si no queda más remedio (…) y es la única alternativa: saco mi pañuelo, me lo pongo en la nariz y más allá de las diferencias, yo diría: vamos a salir de esto y después nos entendemos con el nuevo gobierno».
Delcy Rodríguez y el pragmatismo de Donald Trump
Durante la entrevista radial, Barreto revisó la relación bilateral entre Delcy Rodríguez y Donald Trump. El analista subrayó que los intereses económicos de Washington prevalecen sobre la institucionalidad democrática.
«Cada vez que Trump habla de ella la elogia y la pondera y dice ʽhace todo lo que le decimosʼ. Está muy contento», relató.
Para el profesor universitario este estado actual limita als posibilidades de unas elecciones a corto plazo: «Si se están entendiendo con un solo factor de esa cúpula (…) ¿por qué se van a complicar la vida poniendo en discusión y en disputa el control del Estado? En fin, es un dilema que tienen los norteamericanos porque se están entendiendo con la representante ilegítima de un gobierno ilegítimo, que pasará a ser mucho más ilegítima a partir del 3 de julio».
El escenario post-180 días: «Un malabarismo judicial»
Al ser consultado sobre el rumbo que tomará el país una vez que expire el lapso de 180 días estipulado para la encargaduría de la presidencia, Barreto pronosticó una maniobra de continuidad interpretativa por parte del Poder Judicial.
«Un malabarismo al que nos tienen acostumbrados. Una suerte de ‘sí, pero no’ y ‘todo lo contrario’, donde se va a decir que no está expresamente establecido en la Constitución que un hecho sobrevenido de la naturaleza que ocurrió pueda llevar a la sustitución de un presidente en ejercicio. Yo creo que van por allí. Va a haber una resolución de la Sala Plena y van a dejar eso en un limbo».
Finalmente, el analista desestimó las discusiones tempranas sobre candidaturas presidenciales, recordando que el Gobierno central aún posee «un amasijo de cartas para manejarse» antes de convocar a cualquier proceso electoral.
