Culminó la fiesta del Mundial en México y el país vuelve a su cruda realidad

Copa Mundial de Fútbol 2026

Luis Vilchez

Dejó de sonar el “Cielito Lindo en el estadio Azteca. Se terminó la esperanza con la frase “y si sí” con el “y qué hubiese sido”. En las redes sociales ya no retumban las trompetas al ritmo de la versión de “Hasta que te conocí”, de Juan Gabriel en el Palacio de Bellas Artes. La derrota contra Inglaterra tumba la pintura de euforia de la Copa del Mundo y la realidad del pueblo mexicano vuelve a colarse en las paredes. Al respiro que da el balompié se le acabó el oxígeno.

En medio del jolgorio hasta un pato alcanzó un grado de notoriedad tal que visitó la casa de gobierno. Fue el caso de Merlín, una mascota que portaba la camisa de México y fue a una de las ruedas de prensa habituales de la presidenta Claudia Sheinbaum. El pájaro se sentó donde se sientan ministros y funcionarios importantes. “Nos sentimos muy honrados de estar aquí con la presidenta, es un honor para nosotros estar ante usted y para que el mundo entero vea el lado hermoso de México”, dijo Karla Gómez, dueña del pato.

Por normativa FIFA no pudo asistir a ningún encuentro, pero sí llegó a grabar un video para Televisa. De acompañar a sus dueños a vender bebidas por la avenida Reforma a codearse con la mandataria de la nación y el canal de TV más importante. Realismo mágico.

Esa era el tipo de noticias que imperaban, mientras en suelo azteca la camiseta verde de la selección nacional arropaba hasta los íconos religiosos. A pesar de solo contar con 13 de los 104 partidos del primer Mundial con tres países, donde las otras coanfitriones son Estados Unidos y Canadá. Eso, sumado al precio de las entradas, privó a muchos de vivirlo en el campo. “El último Mundial en México en 1986 todavía olía a sudor y esperanza. Hoy, incluso antes de entrar al estadio, ya estamos haciendo fila. Los empresarios se han apropiado del balón que antes pertenecía al pueblo”, explicó el escritor Rodrigo Márquez Tizano a The Guardian. Cabe destacar que los mexicanos fueron sede en 1970 y 1986.

Incluso Sheinbaum no hizo presencia en los estadios de Monterrey, Guadalajara y Ciudad de México. “Las entradas para el estadio son muy caras. Como presidenta, es mejor que le ceda mi lugar a alguien que no hubiera podido asistir, que ame el fútbol, ​​especialmente a una mujer joven, y así pueda celebrarlo con la gente gratis”, dijo la mandataria. La ganadora del boleto VIP para el debut ante Sudáfrica fue Yollet Cervantes Cuaquehua, una atleta indígena de Veracruz que ganó un sorteo del gobierno al hacer malabares con ropa tradicional y descalza. Eso no detuvo la fiesta, que corrió al ritmo de mariachis y lubricada con tequila.

Los profesores dieron el pitazo inicial

La realidad tocó con fuerza la puerta antes del inicio del júbilo mundialista con múltiples protestas en las calles, luego de gastar 3.000 millones de dólares en mejoras en infraestructura para el torneo, considerado para los ricos y no para las personas de a pie, que debían limitarse a verlo en pantallas gigantes. La educación quedó en fuera de juego. Las huelgas fueron coordinadas por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), uno de los sindicatos magisteriales con más peso.

Todo orbitó en una promesa rota que hizo Sheinbaum en campaña para derogar la Ley ISSSTE de 2007, que supuso un cambio en el sistema de pensiones, alejándolo del modelo de garantía estatal. Una legislación bastante impopular. Los carteles de los habitantes rezaban: «Claudia, mentiste». También se mezcló la indignación por la violencia relacionada al narcotráfico. El fútbol estaba en el punto de mira y camino al Azteca se podían leer carteles con el siguiente escrito: «FIFA, váyanse a casa». Las huelgas tuvieron a más de un millón de niños fuera de las aulas.

La Plaza de la Constitución de Ciudad de México, mejor conocida como el Zócalo, fue el centro de las mayores disputas entre los afiliados a la CNTE y los efectivos policiales. Esto generó un despertar en otros sectores. Los transportistas bloquearon calles para exigir mejores condiciones laborales ante la inseguridad. Los agricultores pidieron una reforma en el precio del mercado. Incluso las trabajadoras sexuales alzaron la voz contra las ciclovías y proyectos de embellecimiento urbano porque, argumentaban, coartaba el acceso a su clientela.

Había preocupación ya que se estimaba recibir a 5.000.000 de visitantes durante el Mundial. Pero Sheinbaum tuvo la capacidad política de llegar a un acuerdo con los maestros. El Zócalo pasó de ser el epicentro de las luchas de reivindicación del magisterio a uno de los grandes centros de celebración en los partidos de México. El balón fue ese analgésico a los problemas sociales y económicos. Un respiro. Aunque las celebraciones dejaron un saldo de muertos y heridos. En Cabo San Lucas, un vehículo atropelló a una multitud. Luego, tras la victoria ante Ecuador, cuatro personas fallecieron en las calles en medio de la alegría, tres de ellas por asfixia en esos ríos de gente. Se calcula que más de un millón de personas salió a festejar.

En defensa del ambiente

En Guadalajara, previo al segundo partido de México contra Corea del Sur, en el ojo del huracán estuvo Hyundai. Este patrocinador de la FIFA tiene un vínculo estrecho con la compañía minera Ternium. Un informe en 2025 reveló que la empresa automovilística es uno de los compradores más importantes del mineral de hierro para la producción de acero. Esto ha sido criticado duramente por grupos de activistas protectores del medioambiente.

Lo más grave del asunto es que se le acusa a Ternium por la desaparición de dos activistas hace tres años, cuando reclamaron por la destrucción de zonas rurales. Ellos fueron Ricardo Arturo Lagunes Gasca, reconocido abogado de derechos humanos, y Antonio Díaz Valencia, líder de la comunidad indígena Aquila en el estado de Michoacán.

El diario The Guardian reportó que fueron amenazados y seguidos por varios hombres en auto tras salir de una reunión comunitaria contra la minería. Lagunes y Díaz viajaban en una camioneta que fue encontrada abandonada en la carretera y acribillada a balazos, pero sin rastro de sangre. Las protestas se dieron en la Plaza de la Liberación de Guadalajara.

Un tema incómodo para la FIFA, ya que Hyundai es un socio oficial para el Mundial y es uno de los encargados de brindar transporte a los jugadores, árbitros y resto del personal. La empresa surcoreana surtió al ente rector del fútbol: 994 automóviles y 506 autobuses en Estados Unidos, Canadá y México. Las peticiones eran que se expulsara a Ternium, en medio de la alta exposición de la empresa por su rol en la Copa del Mundo.

Las voces apagadas

Las protestas por mejoras salariales y en pro del medioambiente se hicieron sentir. Pero uno de los mayores flagelos que sufre la sociedad mexicana son las personas desaparecidas a causa de la violencia. En Guadalajara, la zona de la Glorieta de los Niños Héroes ahora se le conoce popularmente como la Glorieta de las y los Desaparecidos, por la cantidad de pancartas con los rostros de los ausentes. Se calcula que son 130.000 personas sin rastro. La corona de espinas de los aztecas es esa crisis de secuestros y los ríos de sangre que corren por los carteles.

Uno de los grupos encargados de hacer las búsquedas son los Guerreros Buscadores de Jalisco, que es un grupo de familiares afectados. Con ayuda de picos y palas se abren camino en la tierra para encontrar entierros clandestinos de los cárteles. El tiempo les ha dado la habilidad de que al oler el suelo detectan el olor a carne. “Si encontramos un cuerpo, rezamos una pequeña oración. Es para decirles: ‘Aquí estamos. Te hemos encontrado’”, declaró una de las integrantes al medio The Athletic. En este 2026 encontraron 350 bolsas con restos humanos en terrenos baldíos, patios traseros y obras de construcción en Guadalajara.

En la ciudad los carteles de desaparecidos nunca se ven desgastados, porque siempre hay uno nuevo para ser pegado. La zona principal es la Glorieta, que queda a 30 minutos del Estadio Akron, donde se jugaron cuatro partidos del Mundial. En las inmediaciones del recinto donde hace vida el equipo de fútbol de las Chivas se han desenterrado, por lo menos, 22 fosas poco profundas. Mientras que en Las Agujas, a unos pocos kilómetros al norte, dieron con 270 bolsas. Por los peligros de esta misión van siempre en convoy, porque no cuentan con escolta policial, ya que la tercera ciudad más grande de México es azotada por el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), a quienes se les atribuye el 75% de los asesinatos relacionados a los cárteles desde 2017.

Las víctimas de esta violencia no son solo los que participan directamente en la guerra contra rivales por el narcotráfico o ante el gobierno, sino víctimas de extorsión y activistas. Solo en Jalisco hay 16 mil personas desaparecidas, la mayor cantidad de cualquier estado. En febrero fue abatido Nemesio Oseguera Cervantes, mejor conocido como “El Mencho”. Lo que desató la violencia en diferentes zonas de México. Hoy el cuerpo del narcotraficante descansa en Zapopan, a tan solo 10 minutos del estadio mundialista.

Mientras los Guerreros Buscadores arriesgan su vida para encontrar a sus familiares, les generó indignación los gastos en el Mundial como una estatua de Pelé de 9 metros de altura, aparte de otras 100 esculturas repartidas por las calles. Ellos van con “Hasta la Raíz”, de Natalia Lafourcade, su himno en las carreteras. En medio de las jornadas, The Athletic registró a un padre que tenía escrito con marcador el siguiente mensaje: “Tu pasión es el fútbol. Nuestra pasión es encontrarte”, en referencia a un hijo perdido aficionado al balompié.

Homofobia barnizada de folclore

Una “tradición” que estaba antes, dijo presente en el Mundial y que, lamentablemente, seguirá, es el famoso grito: “Puto”, cuando el portero rival reanuda el juego. La palabra se refiere al término prostituto y es un insulto homofóbico que se ha colado en el paisaje sonoro de los estadios en el país norteamericano. Siempre es precedido por un “¡Eeeeh!” y luego el improperio. Un mal que aqueja al balompié azteca desde hace más de 25 años.

Irrumpió en el concierto internacional en el Preolímpico de Concacaf de 2004, que se disputó en Guadalajara. Pero alcanzó plena popularidad en los partidos de México en el Mundial de Brasil 2014. Este insulto ha generado diversas multas a la Federación Mexicana de Fútbol desde 2015. En el camino a Rusia 2018 jugó 16 partidos y recibió 10 infracciones distintas. El problema es que no se reconoce la palabra con la gravedad que conlleva, porque se asocia con cobardía y no con una identidad sexual.

Oswaldo Sánchez, ex portero de la selección, llegó a decir: “Somos mexicanos y entendemos que es una palabra usada en broma”. El ex directivo de la FMF, Guillermo Cantú, aseveró en 2016: “No es discriminatorio. La FIFA tiene que comprender el carácter cultural de ciertas palabras”. El delantero Marco Fabián redobló la apuesta en Twitter en 2018 al escribir: “Sabemos que no es un cántico homofóbico ni ofensivo. Es parte de las bromas y el folclore mexicanos”. El DT Miguel Herrera dio su opinión: “Es un coloquialismo. La gente no lo usa con falta de respeto hacia los homosexuales. Es una palabra que se usa desde hace mucho tiempo, siete u ocho generaciones antes de la nuestra”.

Pero una ex jugadora de la selección y defensora de los derechos LGBTQ+, Janelly Farías, le declaró a The Athletic: “Casi todas las personas que lo hacen te dirán: ‘Oh, pero no lo decimos con esa intención’ (…) Es indignante. Da igual si alguien es homófobo intencionalmente o no; este cántico contribuye a la homofobia en México”. La ex defensora agregó: “Recuerdo que de pequeña veía fútbol y mi padre gritaba ‘puto’. Era algo constante y siempre lo decía con mucho odio. Cuando empecé a tener problemas con mi propia identidad, ver fútbol se me hizo muy difícil. Aún hoy me enfurece. Soy una mujer gay muy segura de mí misma y abiertamente lesbiana, y todavía me duele. No puedo imaginar lo que debe sentir alguien que tiene menos confianza en sí mismo y en lo que siente”. Según un estudio de la organización Letraese, al menos 60 personas fueron asesinadas en 2025 por motivos de su orientación sexual o identidad de género.

Por más campañas que ha sacado la FMF para frenar el cántico, no lo han podido callar. Incluso en 2021, México tuvo que jugar dos partidos de la clasificación a Catar con las puertas cerradas. “A quienes lo ven como una broma, les tengo noticias: no lo es. Por favor, paren. Paren ya. Esto es algo de lo que no estamos orgullosos. Esta no es la imagen que queremos proyectar al resto del mundo”, aseveró en rueda de prensa Yon de Luisa, presidente del ente en esa época.

El “canto” sonó en el reciente Mundial. Cabe destacar que los árbitros de la FIFA pueden suspender un partido por cánticos discriminatorios que persistan con un protocolo de tres pasos: pausa, suspensión y abandono del juego. Llegar a la última instancia significa una derrota 3-0 automática para el local. Sin embargo, ningún juez dio el paso adelante.

«Les demostramos a todos que México es el mejor anfitrión del mundo, con gente feliz y unida», llegó a declarar Claudia Sheinbaum. Ciertamente el mejor ambiente futbolero se vivió en suelo azteca en Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara. Incluso Tijuana, que fue la casa de Irán. Pero la fiesta terminó, vuelven los problemas del día a día: sueldos bajos a los profesores, desaparecidos, la defensa del medio ambiente y la homofobia solapada. No hay fútbol que alivie las penas. Queda solo la voluntad de un pueblo que siempre exclama de corazón: “¡Viva México, cabrones!”