Asesinato del poeta Roque Dalton vuelve a debate en una investigación sobre el papel de la CIA

Actualidad Cultura

Neirlay Andrade

El periodista argentino Pablo Solana recientemente estuvo de visita en Caracas para presentar su libro Con la verdad en la garganta. La sombra de la CIA tras el asesinato del poeta Roque Dalton. En esta investigación, la figura del escritor aparece atravesada por tres fuerzas: la trama interna de la izquierda salvadoreña, las operaciones de contrainteligencia estadounidense y la disputa por su legado poético-político.

Durante la presentación del libro ─realizada en el Centro por la Democracia Socialista (CEDES)─, Solana sitúa el caso en un terreno incómodo incluso para la propia tradición revolucionaria: el asesinato de Dalton no ocurrió en combate ni a manos del enemigo, sino en el interior de su propia organización.

«Roque Dalton es asesinado el 10 de mayo de 1975. No es un combate, no es un enfrentamiento, sino que es una dinámica interna de la propia guerrilla», recuerda el periodista.

Esa frase organiza toda la arquitectura del relato. No hay épica clásica ni enemigo externo evidente: estamos ante una fractura dentro del propio proyecto insurgente salvadoreño. Un asesinato que ─en palabras de Julio Cortázar─ fue percibido como una «muerte monstruosa», no solo por su violencia, sino por su imposibilidad de ser narrada de forma coherente durante décadas.

En la reconstrucción que propone el periodista, el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) aparece atravesado por una disputa ideológica profunda. Dalton, figura central de la poesía latinoamericana del siglo XX, formaba parte de un sector que impulsaba una vinculación más orgánica con el pueblo frente a una línea más militarista y «en el marco de esa disputa es que se da el crimen».

El origen de las sospechas: la detención y fuga de 1964

Solana precisa un hecho clave para entender la construcción posterior de sospechas en torno a la figura del poeta y sus supuestos vínculos con la inteligencia estadounidense: su detención y fuga en 1964.

Dalton había sido capturado por agentes de la policía salvadoreña. El objetivo era entregarlo a agentes de la CIA que se habían trasladado al país centroamericano con el objetivo de reclutarlo como agente. Sin embargo, Dalton logra escapar en circunstancias que, con el tiempo, fueron objeto de múltiples interpretaciones dentro incluso de la izquierda local. Ese episodio, señala la investigación, abrió una zona de ambigüedad política que sería alimentada durante cinco décadas.

Para hacerle frente a medio siglo de sospechas, Solana estudia rigurosamente más de 70 cables desclasificados de la inteligencia estadounidense. Los archivos permiten reubicar ese hecho en otro marco interpretativo. Según el periodista, los documentos muestran que la CIA siguió con atención el caso de Dalton desde etapas tempranas y que su figura fue incorporada a la política de combate a la insurgencia en Centroamérica.

Con base a esos archivos, Solana descubre que el escape de Dalton de los represores no solamente fue real sino que «la CIA lamenta ese escape». Los papeles desclasificados también reafirman que, tras la fuga, «Dalton sigue siendo un objetivo anular».

Ese dato resulta relevante porque permite releer la sospecha histórica con otros ojos: la fuga de 1964 no solo circuló como relato interno dentro de la izquierda salvadoreña, sino que también habría sido objeto de lectura e intervención desde los servicios de inteligencia estadounidenses, que posteriormente «van a sembrar esa versión». De hecho, durante el periodo de detención, los agentes amenazan al poeta: «haga lo que haga Dalton va a terminar desprestigiado».

Una labor detectivesca

En los documentos desclasificados de la CIA ─que comienzan a circular públicamente décadas después de los hechos y por motivos ajenos al fusilamiento del poeta─, la figura de Dalton aparece como objeto de seguimiento sistemático dentro de la estrategia contrainsurgente en América Central.

«Hablan sobre la persecución, la importancia que su figura tenía para la inteligencia norteamericana», relata Solana.

La investigación, explica el periodista, no se limita a un archivo centralizado o transparente. Es un trabajo de fragmentos, tachaduras y silencios. El acceso al material implica una forma de lectura casi arqueológica: «Aprender a leer documentos desclasificados; dónde podía estar la clave para conocer lo que estaba tachonado».

En esa operación aparece una CIA que no solo observa, sino que opera en múltiples niveles: infiltra, recoge información, procesa conflictos internos y, según la hipótesis del libro, interviene indirectamente en la configuración de escenarios políticos.

La Guerra Fría, en este relato, deja de ser un tablero abstracto para convertirse en una red de interacciones opacas donde los límites entre lo interno y lo externo se vuelven difusos.

La disputa por la memoria

Solana también reflexiona sobre las lecciones que deja el caso Dalton para el presente: «La CIA se reúne con un presidente con un ministro… y debajo de esa punta del iceberg hay operaciones mucho más sucias, turbias y peligrosas». En ese marco, el caso Dalton no es una excepción.

Uno de los elementos más delicados del relato es la dimensión simbólica del caso. Para Solana, no se trata solo del asesinato físico del poeta, sino de la construcción posterior de un relato sobre su vida y su muerte.

Aquí aparece la idea de una guerra en el terreno de la memoria: no solo eliminar al sujeto político, sino condicionar su interpretación futura.

El propio caso de la fuga de Dalton en los años 60 es reinterpretado a la luz de los archivos. La sospecha interna dentro de sectores de la izquierda salvadoreña se habría alimentado de una estrategia deliberada, según la lectura que propone el periodista.

Solana complejiza aún más el relato: la necesidad de revisar críticamente también las dinámicas internas de la izquierda revolucionaria.

«Hay veces donde el accionar de la CIA es brutal explícito… pero también estuvo detrás de algunas actitudes que resultaban sospechosas en algún sector de la izquierda revolucionaria».

El escritor argentino amplía el campo de análisis hacia la región y el presente. El caso Dalton no es solo un episodio salvadoreño, sino un problema abierto para las izquierdas latinoamericanas.

«Es complejo poner la lupa sobre una historia que la izquierda salvadoreña reivindica» como es el caso de la lucha armada.

No obstante, más allá de los actores específicos, plantea una dimensión internacionalista del problema: «Somos parte de una izquierda continental para la cual el caso Dalton también es un tema pendiente».

La intervención de Solana cierra en un registro que combina la reivindicación política con el esclarecimiento histórico: «Lo que fueron errores de las izquierdas, lo fueron; lo que es acción del enemigo hay que clarificarlo y lo que fue la entrega de Roque Dalton como poeta y como revolucionario hay que reivindicarlo».